viernes, 30 de enero de 2015

La materia

Por Patricia Martínez

Jane Hawking, la verdadera protagonista


Una de las recién estrenadas películas en nuestro país es "La teoría del todo", la fascinante biografía del físico, enfermo de ELA, Stephen Hawking, ¿o debería decir de su mujer Jane Hawking?

Antes de ver la película ya sabía que Jane y Stephen, tras 25 años de matrimonio, se habían divorciado. Lo que desconocía era el verdadero motivo. 
Equivocadamente presupuse que ella le había dejado a él por la enfermedad. Tener tres hijos en la teoría, pero 4 en la práctica y cuidarlos durante, nada más y nada menos, que 35 años, tiene que ser más difícil de lo que ninguno podemos llegar a imaginar.  Esa es la verdadera teoría de un todo que se llama amor.

Stephen Hawking dejó a su mujer tras tantos años de matrimonio, por su enfermera Elaine Mason y de la que también se divorció en 2007. Después surgieron otros prejuicios en mi mente: ¿se habría casado Elaine con él antes de convertirse en uno de los físicos, astrofísicos, cosmólogos y divulgadores científicos más reconocidos? ¿Habría soportado Elaine la lucha de Jane? No es lo mismo, claro está, ser enfermera y seguir siéndolo en casa, que no serlo y tener que dedicarte 24 horas a ello por amor.

Otra de las cosas que resultan paradójicas es que fuera la fe de su mujer lo que salvara a este reconocido ateo. Fueron las creencias de Jane lo que lo mantuvieron con vida después de caer en coma por una neumonía y las culpables de que con 73 años siga vivo.

Y sí, me emocione como una tonta durante gran parte de la película. No por él, o su deterioro por la enfermedad, si no por la increíble Jane, quien pudiendo haberse marchado permaneció junto a su marido, cuidándolo y amándolo como mejor sabía. Cierto... Detrás de un gran hombre hay siempre una mujer mejor. 

Puede sonar a auténtica pastelada, pero... ¡joder!, qué existan historias como esta le dan a uno un empujoncito: "mientras haya vida hay esperanza". Aunque también deja en evidencia, una vez más, que no importa cuánto bien hagas, da igual lo que ames, cuides o cultives una relación. Hacer no sólo lo políticamente correcto, sino mucho más, no garantiza que te vayan a ocurrir cosas buenas, ni siquiera que vayan a corresponderte igual. Pero enriquece, crea, cultiva, nutre y expande la "materia" más poderosa del universo: el amor.


Con algunas de estas fotos podréis ponerles cara a los verdaderos protagonistas, tanto en la vida real como en el film.




El actor Eddie Redmayne, cuya maravillosa y lograda interpretación nos acerca a la vida de Stephen Hawking.



martes, 27 de enero de 2015

Dirty Harry


Alfredo García-Almonacid Fuentes, conocido como Dirty Harry, se forjó como dibujante e ilustrador al "chacacha del tren". Su obra es un cúmulo de los dibujos que hace de camino al trabajo sobre una Moleskine. Frases celebres, un poco de buena filosofía y esos pequeños placeres de la vida son los protagonistas de tan original obra. 

Hoy os lo presentamos con nuestro breve, pero intenso recopilatorio. Y nos quedamos con "Si luchas puedes perder, si no lo haces... Estas perdido". ¡A luchar, fisgones, que el viernes está cada vez más cerca! ;)























jueves, 22 de enero de 2015

Escasez lingüística en la red

Para cerrar la semana tenemos una canción de lo más... ¿friki? Una de esas obras musicales que deberían estar en algún tipo de recopilatorio para "partirse la caja". Como lo estuvo en su día el temazo "Yo soy cani" en nuestra mirilla. 

Esta vez se trata de un vídeo que refleja otra de las realidades de nuestro tiempo. El autor lo llama: "Escasez lingüística en la red". ¡Ahi va!

Las mujeres de Alan Yee


Cualquiera podría pensar que el fotógrafo mexicano Alan Yee es un perturbado mental que esta obsesionado con el sexo y las mujeres. De hecho, puede que así sea, pero muchas de sus fotografías son conmovedoras, convulsivas, anárquicas y fantásticamente caóticas... ¿Quiénes somos nosotros para juzgarle? Alan mola.

Para Yee "la mujer es una fuente inagotable de arte y le brinda al hombre la posibilidad de crecer espiritualmente". No concibe el mundo con márgenes o límites creativos. El obturador de su cámara convulsiona para retratar mujeres cautivadoras que agitan la mente y explosionan en el alma.

Una mujer que conquista. Bella, relajada, segura, sensual, misteriosa, se retuerce para convertirse en una especie de diosa de nuestro tiempo. Una mujer que no entiende de convencionalismos, ni religiones o falsos pretextos para encorsetarla. No se deja controlar. Naturalidad, instintos, ansias de liberalismo, que no libertinaje. Arrollador.