martes, 31 de octubre de 2017

'No culpes a nadie' de Pablo Neruda

Este poema de Pablo Neruda me recuerda mucho a mi favorito, 'Desiderata' de Max Ehrmann. Así que he decidido incluir este entre mis poemas predilectos ;)



Nunca te quejes de nadie, ni de nada, 
porque fundamentalmente tú has hecho
lo que querías en tu vida. 

Acepta la dificultad de edificarte a ti
mismo y el valor de empezar corrigiéndote. 
El triunfo del verdadero hombre surge de
las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,
enfréntala con valor y acéptala.

De una manera u otra es el resultado de
tus actos y prueba que tu siempre
has de ganar. 

No te amargues de tu propio fracaso ni
se lo cargues a otro, acéptate ahora o
seguirás justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento es
bueno para comenzar y que ninguno
es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente
es tu pasado así como la causa de tu
futuro será tu presente. 

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones,
de quien vivirá a pesar de todo,
piensa menos en tus problemas
y más en tu trabajo y tus problemas 
sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser
más grande que el más grande de los obstáculos,
mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un
títere de las circunstancias porque tú
mismo eres tu destino. 

Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer. 

Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina,
decídete y triunfarás en la vida;
nunca pienses en la suerte,  porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados…

Pablo Neruda.

jueves, 26 de octubre de 2017

Las ilustraciones de Yehuda Adi Devir con su mujer


Yehuda Adi Devir vive en Tel Aviv y se gana la vida como dibujante de comics y diseñador de reportajes. 

Aquí arriba podéis verle con su mujer Maya. Y de aquí en adelante podréis verle en la serie de viñetas que ha dibujado de situaciones cotidianas con su esposa. Un guiño amoroso a su mujer y que despierta la simpatía de cualquiera. 

Resulta inevitable no verse reflejado en alguna de estas entrañables y cómicas viñetas. ¿Y a ti qué situación te resulta familiar? ;)














jueves, 19 de octubre de 2017

Reflections Guggenheim XX aniversario



Sé que llevo unos meses un poco ausente en el blog, ya podéis perdonarme, pero en una cita como el XX aniversario de Museo Guggenheim de Bilbao sí que no podía faltar. Y aquí estoy un jueves más contándoos, espero, cosas bonitas.

Todos habréis visto u oído hablar del espectáculo Reflections que ha tenido lugar del 11 al 14 de octubre en el museo Guggenheim de Bilbao con motivo de su XX aniversario. Obviamente, La Otra Mirilla no podía faltar en una cita como esta, donde se encuentran arte, espectáculo y ciudadanía.

Cuando lo vi pensé, que pena que no se pueda hacer esto todos los días del año, ¿verdad? Y acercarte un día a Bilbao a ver un espectáculo de luz y música embriagador e... ¡impresionante!

Cuando nuestro concepto de arte a veces no sale de una enmarcación y contemplas algo como esto, te das cuenta de que es posible que el arte salga del lienzo y cobre vida. Que confluyan luces en un edificio y se mimeticen para crear una imagen viva sin igual.

En fin, yo quiero poder volver atrás y recordar este broche final de los actos de conmemoración del XX aniversario del Guggenheim de Bilbao. Por eso he hecho, esta vez sí, una brevísima recopilación de fotografías. Imágenes que he encontrado en Internet y que muestran muy bien el recuerdo que yo me llevo de un espectáculo sin precedentes, al menos para mi ;)








domingo, 1 de octubre de 2017

En este pulso siento vergüenza

No me gusta entrar en estos temas porque soy una inculta política, pero hoy siento vergüenza y necesito escribir. Tampoco pretendo hablar de política o ideologías, sino de humanidad, que se supone es lo que nos une. Antes que opinión tengo corazón, humano, o al menos eso me gusta creer. Ese es, al parecer, el ingrediente que le falta al conflicto español-catalán.





Parece inevitable querer obviar todo lo que ocurre estos días en Cataluña. Te lo meten en vena los medios de comunicación, los políticos y mis contactos de Facebook o grupos de WhatsApp. LLevo una sobredosis de violencia, debate y desacuerdo desde hace días que me quema la sangre. Asqueada, aburrida y saturada de los mismos colores en diferentes banderas, me están achicharrando los ojos.

Me arde, no porque tenga una opinión, más que seguro incompleta y repleta de prejuicios como todos, y me enfade al leer, ver o escuchar lo que se dice contrario a mis ideas. Simplemente me arde porque siento una profunda vergüenza. ¿Cómo hemos podido llegar a esto? ¿En serio no es posible otro camino, otra vía? Si no es así, aún siento más vergüenza en mis entrañas.

Y es que me produce un enorme bochorno que sea tan fácil manipular, condicionar y limitar el debate público en cualquiera de los "bandos", tan corto y negado. Que no seamos capaces de hablar y entendernos. Y que en lugar de eso estalle una guerra de poder y contribuyamos aún más a caldear el ambiente o a la falta de entendimiento en redes sociales y otros medios o plataformas.

En este pulso, en el que todos sin excepción están indignados y expectantes, en serio... siento vergüenza. No de los catalanes independentistas que reniegan de España y hacen lo que les sale de los 'collons', ni de los españoles que ondean banderas cuando la Guardia Civil marcha a Cataluña, ni de la policía que hace uso de la fuerza contra indefensos... Siento auténtica y desgarradora vergüenza de la raza humana, en general. 

Por una vez creo que está bien generalizar.

En este pulso, que no es más que otro espectáculo político para el que no hace falta pagar entrada, siento vergüenza de mi propia raza. De esta colonizadora especie que todo lo quema, lo destruye, lo violenta, lo opone, lo juzga, lo ignora y lo pelea a base de la fuerza desde el poder y para el poder. Y que todavía siente orgullo cuando lo que pone en evidencia es la absosulta incapacidad para llegar al consenso pacífico y al entendimiento.

Vergüenza.

Hoy creo que todos deberíamos quedarnos con esta premisa: Lo que quieras y tengas que hacer, hazlo, pero hazlo bien.
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