lunes, 13 de marzo de 2017

La culpa es de una

Empiezo la semana con una ligera adaptación de uno de los poemas de desamor de Mario Benedetti... La culpa es de una...





Quizá fue una hecatombe de esperanzas,
un derrumbe de algún modo previsto,
ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido.

Todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron.

Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo,
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad,
pero tú encontraste la manera,
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor.

Con un sólo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible,
lo envolviste en nostalgias,
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito.
Sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí lo dejaste,
a solas con su suerte,
que no es mucha.

Creo que tienes razón:
la culpa es de una cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo.

Hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como ya
no fuiste tierno.

Ahora estoy sola,
francamente
sola.

Siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciada.

Antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno,
con los ojos bien secos,
por si acaso.

Miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
 

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