martes, 26 de abril de 2016

Sexo en la calle, ¿libertad o libertinaje?



Cuando era adolescente mi madre me dijo: "No confundas una madre liberal con una libertina". Hoy recuerdo aquella rotunda premisa que me dejó "planchá", es más, creo que en mi época esas palabras han cobrado más sentido si quiera, que cuando las dijo. 

Recientemente, se ha convertido en noticia una pareja que está en caza y captura por practicar sexo en el anden del metro de Barcelona, sin miramientos ni remilgos y a plena luz del día. 

La mayoría de los comentarios que ha suscitado dicha noticia son a favor de los amantes del suburbano catalán. "Haz el amor y no la guerra" o "muy bien, claro que sí, follemos todos en la calle", son algunos de los comentarios que aparecían hoy en medios.

Francamente, no sé si es que ellos son muy hipsters o yo muy aldeana. Para mi fortuna, no he vivido tiempos de represión en los que enseñar una teta era delito, pero aún así tengo algo muy valioso que es mi intimidad y este tipo de actos en honor a una libertad mal concebida (creo yo) me ponen de muy mala baba. ¿Es educacional? No lo sé, pero que tiene algo de "gilipollismo" lo tengo bien claro.

Defecar, orinar, escupir, rascarse los genitales o carraspear, también son actos de lo más naturales, pero por respeto al prójimo y a mi persona no lo hago en una reunión de trabajo, una comida familiar o en una parada de bus. 

Entiendo que cuando una pareja corriente (no una pareja swinger o dedicada al cine pornográfico), con amor o no de por medio, de una noche o con una relación duradera, practica sexo, lo hace con dos finalidades no excluyentes: placer propio y placer ajeno. Y en esa ecuación no veo que entre nadie más, menos todavía la gente que pasea plácidamente por la calle o que viaja en transporte público.

Mostrar afecto, amor o cariño en público es algo maravilloso y necesario, eso es libertad. Follar delante de quien sea y cuando sea para escandalizar o porque "se me pone en la punta del pito" en ese momento (nunca mejor dicho), sin tener en cuenta lo que me rodea, eso es libertinaje. 

Una cosa es el morbo de que te pillen, de hacerlo en un lugar público, "a escondidas", con el calentón del momento por bandera, y una muy diferente es el exhibicionismo puro y duro de quien se cree más moderno y libre que los demás.

Podrán darme cualquier tipo de contraargumento flojo y desvirtuado, como que "deberían preocuparse más por los carteristas del metro de Barcelona", o que "nos escandaliza más esto que una pelea callejera"... Siempre "mezclando el tocino con la velocidad" para justificar lo que nos place. 

Hacer el amor en un lugar que no sea un dormitorio no creo que sea un delito, claro que no, pero el exhibicionismo sexual no consentido e impuesto ente los ojos de quien pasa por allí, me parece una falta de respeto y una corrosión o adulteración del sexo, mal entendido y, por supuesto, practicado. 

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