miércoles, 3 de febrero de 2016

La muerte no es el final

Hoy me gustaría compartir con vosotros un poema de San Agustín. Lo cierto es que cuando lo leí, lo guardé a buen recaudo porque creí que me sería útil volverlo a leer cuando llegara el momento, no sé si entendéis lo que quiero decir... Después vi esta foto y pensé en todas las mujeres que, de casarnos algún día, no iremos acompañadas por nuestros padres. Entonces volví a leer el poema y retumbaron estas palabras en mi mente con la calidez de su voz.



La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado. 
Yo soy yo, vosotros sois vosotros. 
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo. 
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. 
Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. 
No uséis un tono diferente. 
No toméis un aire solemne y triste. 
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. 
Rezad, sonreíd,  pensad en mí. 
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, 
sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra. 
La vida es lo que siempre ha sido. 
El hilo no se ha cortado. 
¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? 
¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista? 
Os espero; no estoy lejos, sólo al otro lado del camino. 
¿Veis? Todo está bien.

Agustín de Hipona


1 comentario:

  1. Precioso bella. A mi m gusta creer que las personas siguen vivas dentro de nuestros corazones, y que los que nos quedamos tenemos el compromiso de vivir nuestra vidas por ellos también ;)

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