viernes, 11 de abril de 2014

Retrato de un maltrato


Por casualidades de la vida la joven fotógrafa Sara Naomi Lewkowicz asistió a lo que terminaría convirtiéndose en un reportaje fotográfico sobre la violencia doméstica. Realidad pura y dura. 

Su instinto fotoperiodístico la llevó a documentar, de una forma insólita y casi inexplicable, el caso de una pareja de Ohio: Maggie, de 19 años y madre de dos hijos, y Shane, su novio y ex convicto, de 31. 

“Fui al Festival del Maíz Dulce de Millersport por un encargo. Casi de inmediato vi a un hombre cubierto de tatuajes, tenía uno enorme en su cuello, decía ‘Maggie Mae’. Llevaba de la mano una hermosa niña con rizos rubios. Su actitud amable desmentía su tinta intimidante y me acerqué para preguntarles si les podía sacar una foto”, contó Lewkowicz a The Times.

La fotógrafa pasó toda la tarde con el matrimonio y sus hijos. Fue así como descubrió que Shane había sido adicto a las drogas y pasado casi toda su vida en prisión. Además, desde que destinaron a su marido a Afganistán Maggie había tenido que criar a sus hijos sola. En ese momento, a Naomi se le ocurrió documentar la reinserción de Shane en la sociedad, lo que desconocía era como iba a acabar aquello... 

El reportaje, titulado Maggie, la ha catapultado a la fama y le ha granjeado premios de prestigio (entre ellos el World Press Photo). Muchos se preguntan si Naomi se volvió invisible mientras accionaba el obturador y ha recibido muchas críticas por no intervenir y defender a Maggie. Sin embargo, el resultado de su trabajo ha cambiado por completo la perspectiva con la que habitualmente nos asomamos a esta lacra silenciada.

Fuente: Playgroundmag

En relación con este tema os recomendamos uno de nuestros mejores post titulado Presuntos.





























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