jueves, 16 de enero de 2014

Desdén

Hace tiempo que debí perder a mi musa, las ganas de escribir y sobre todo las ganas de enfrentarme al mundo. Nunca he sido paciente, ni indolente y mi instinto me lleva a rivalizar con muchas de las personas que me rodean. Sin embargo, esta vez, creo que esa palabra tan cursi y que utilizamos tan a menudo: amor, ha terminado por consumirme. Y ya me da todo exactamente igual, especialmente lo que piensen de mi los mayores de 30 o los menores de 25; unos por contemplarme como si fuera una cría y otros por lanzarme reojos repletos de soberbia adolescente. (Vayánse todos a la mierda y déjenme tranquila).

Supongo que hace algún tiempo, no hace más de año y medio, perdí las ganas de luchar por causas perdidas, por amistades obsoletas o por ese amor que se prometen los quinceañeros. Ya he caído en la cuenta de que efectivamente no existen los finales felices, ni las personas ideales, ni las familias maravillosas... 

Seré yo, que no sé mirar el mundo con ojos realistas, que me gusta encenderme, ya sea de ilusión, lujuria o rabia... Pero me gustaba como era antes de abandonarme a la desilusión y el desencanto del que no recibe ni aún pagando. Llevo tiempo luchando contra el desdén y creo que como siga así.... terminará por ganarme la partida. Esa es mi mayor pena, que ya no soy quien era. Soy quien los demás quieren que sea.

1 comentario:

  1. Patri, amor, sólo es un mal día, cariño. ¡Tú eres mi musa, así que no digas que has perdido la tuya, porque me quedo sin la mía! Ojalá pudieras mirarme por “laotramirilla”, la tuya ;), cuando hablo de ti con alegría, con ilusión, con admiración, ¡mostrándote como ejemplo al mundo! Ir contra corriente es duro, pero no podemos decir que no lo supiéramos, amor. Te necesito, somos 2 salmoncitos nadando a contracorriente, lejos el uno del otro, pero yo necesito saber que desde tu día a día sigues nadando en mi misma dirección. Si tú te paras, no pasa nada, yo me paro hasta que cojas fuerzas para seguir nadando, ¿vale?, pero necesito que continúes, porque yo sola no puedo. Si tan sólo supieras lo que significas para mí aún en la distancia, vencerías sin dudar a ese desdén, esa comodidad, ese negativismo, ese “total, no puedes hacer nada”, que nos tienta cada día. Nosotras sabemos que sí se puede, pero sólo se puede, si nosotras lo hacemos posible. Es sólo un mal día, como esos que tengo yo y que supero gracias a “ejemplos de vida” que me acompañan en la distancia. TE QUIERO bella.

    Por cierto amor, aquí te dejo un chiste por los viejos tiempos:
    - Me siento sola, Patri.
    -Yo también Aitzi, ¡SENTARSE ES FÁCIL! ;)

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