lunes, 28 de enero de 2013

Luna



No puedes.
No puedes pedirle que gire en torno a ti. Sea noche o día. Ni tampoco aullarle lo que te plazca y pretender que no le duela. Pedirle el cielo y ni siquiera molestarte en pintar una estrella en él.  Ponerle una nube y no hacerla llorar. 

Así que te enfadas. 
Crees que no hay quién la entienda; que cambia en función del día; que dice no querer lo que en realidad está pidiendo a gritos. Nostálgica, triste, perezosa, coqueta, humilde, sencillamente deslumbrante. No puedes apagarla a cambio de encender una insignificante bombilla. Menos aún ignorarla porque un día seas incapaz de encontrar en ella la belleza que un buen día te paró en seco ante sus ojos. 

No te equivoques. 
Esto no es cuestión de noche o día. No hay soles mejores, ni crepúsculos o atardeceres capaces de ocultarla. Siempre habrá una historia que la contempla y se deja deslumbrar. Paranoica, loca, incomprensible. Puede. Toda una guerrera donde las haya. Seguro. 

Porque en una oscura noche, puede que la única en la que te lo permita, podrás ver de lo qué es capaz, lo maravillosamente inmensa que es. Tómatelo como un regalo, no todas las mujeres se dejan ver a todas horas, ni son tan luna como ella.

A todas aquellas mujeres-luna que me inspiran. A todas las que un día me preguntaron cómo y por qué les podían haber hecho aquello o lo otro. No todos son capaces de entender la belleza, misterio e inmensidad del cielo.  No todo el mundo es capaz de soportar el peso de la luna.  ;)

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