viernes, 11 de mayo de 2012

Te quedaste de más...

Hay remotos rincones, impertérritas palabras, punzantes gestos que se aferran al clavo ardiendo de la memoria para hacer poesía cuando menos lo esperas, cuando más lo necesitas. Irrumpen donde quiera que estés, cuando crees haberlos olvidado. Son capaces de evocar un sentimiento, un aliento de angustia, de recobrar un dolor intenso que tiene por nombre nostalgia.

La oreja le sostiene un pitillo; cruza las piernas y se inclina sobre ellas; coge el cigarro y golpea con su filtro la mesa antes de encenderlo; saca un pañuelo con sus iniciales grabadas; huele a su colonia. Creías haber olvidado aquellos lejanos detalles y aparentemente inocuos. Te agarran, te abrazan y te susurran al oído inquebrantables momentos. Se quedan al acecho esperando que los reconozcas en algún lugar, en alguna persona.

Hay quienes cantan que es porque ese algo o alguien se quedó de más, te dejó el corazón extraño, consiguió salir, te perdió por el camino y te dejó rar@, muy rar@. Yo prefiero creer que esos recuerdos pasan desapercibidos hasta que necesitas vislumbrar todo lo que ocurrió, para reconocer en ti en qué o quién, inconscientemente, te has convertido.

1 comentario:

  1. Muy chulo... espero que nunca llegue a sentir que te quedas de más, porque siempre estarás ;)

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