domingo, 6 de mayo de 2012

Bajo un cielo azul cobalto


Al borde del cementerio había una numerosa familia de kazajos, y todos, desde los niños más pequeños hasta los bisabuelos, se afanaban en excavar su propia tumba común; entretanto, varias mujeres preparaban la comida cerca de ellos, en un prieto círculo de piedras calientes.

Mientras las mujeres iban llenando con cucharones los cuencos de comida junto a sus sepulturas, todos bromeaban alegremente y se ponían a comer con ganas. Era una maravilla presenciar aquella preparación casi gozosa de su propio funeral, aquella graciosa aceptación de su muerte. La familia al completo estaba pasando un día especial, todos juntos construyendo una ornada tumba de adobe en la que un día reposarían.

Era una imagen de mortalidad carente de temor; nunca en mi vida había visto nada igual. Al observarlos sentí que tal vez al final iba a poder entender cómo vivía la gente con la muerte en esas montañas, cómo se enfrentaban a su fuerza y a su presencia constante y tangible: mirándola a la cara.


Louisa Waugh en Bajo un cielo azul cobalto.




1 comentario:

  1. Precioso Patri!gracias!!!! ;) Hace poco leí en Maktub un relato que decía que "estabamos de paso", y que asumir la certeza de nuestra muerte ayuda a disfrutar la vida sin las ataduras que nos empeñampos en crear ;) Y coincido ;) Digo con total sinceridad y alegria que el día de mi muerte quiero que sea un día alegre, un festejo de la gran fiesta de mi vida ;) Mi querida y amada hermana llora cuando se lo digo, pero me gustaría que el día de mi funeral pusiera en misa un ppt con mis mejores fotos sonriendo y alguna canción animadita como "celebra la vida" ;) Deseo vivir tantos años como pueda, pero no poniendo años a la vida sin más, sino VIDA a los años ;) y en ello estamos!!!qué cada dia cuente ;)

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