jueves, 8 de marzo de 2012

Art After Dark, cuando el arte se viste de fiesta


Una vez al mes, cuando cae la noche en Bilbao, el Guggenheim se viste de fiesta. Las maquinas expendedoras de billetes del metro, parpadeantes y repletas de formas asimétricas y colores estallantes, anuncian la llegada del gran evento. La visita al museo, incluida la exposición del momento, al son de DJs internacionales, está en marcha. El pop-rock, tecno-pop, hip hop, soul, funk y la mejor música electrónica golpeando, bajo las curvas, en los imponentes muros y vidrieras del edificio de Frank Gehry. Un espectáculo sin precedentes que reúne a un público joven despierto e inquieto bajo el nombre Art After Dark.

Febrero no podía ser menos. Las puertas de los bares lucían hace tiempo carteles que clamaban la llegada de Nacho Canut e Iván Samagghe, acompañados por en DJ de la sala FEVER (organizadora del evento) Ojospintados, para el pasado viernes 10 a las 22.00horas. Toda una predicción: iba a ser una noche de sobresaliente.

Nada más comenzar, la puerta ya anunciaba: “Entradas agotadas”. Un público cargado de extranjeros, algún que otro paisano y demás personajes de la farándula vasca, se "dejaban caer" por las escaleras de entrada al atrio principal del museo. Allí lucía la mesa de mezclas acariciada por Ojospintados para dar, con la llegada de la noche, la bienvenida al arte. Sin embargo, fue la colección del museo Guggenheim de Bilbao la invitada de honor. En las plantas superiores se encontraban las obras de Constantin Brancusi (1876-1957) y Richard Serra (1938).

La exposición del momento, la gran novedad hasta el próximo 15 de abril. Una treintena de piezas y esculturas abstractas del rumano Brancusi, repletas de sinuosos volúmenes y curvas de titanio, entre las que se encuentra un sólo bloque de piedra que aúna simplificidad, intensidad y reducción bajo el título “El beso”. Punto clave en su obra, momento en el que evoluciona hacia un estilo más personal, abandonando la influencia de Rodín y los impresionistas.

El beso

Sin embargo, el mayor anfitrión fueron las nuevas aportaciones a la obra de Richard Serra, The matter of time (la materia del tiempo), un recorrido de sensaciones físicas y psicológicas, que es, desde hace ya algún tiempo, exposición permanente en la planta baja. Las nuevas siete esculturas monumentales revelan una vez más la fisicidad del espacio, acercando al visitante al estudio de la escala, el equilibrio, el peso o la tensión.

Pero la noche debía continuar. Entraba así en escena el compositor y bajista español Nacho Canut, quien formó uno de los grupos seminales del punk-rock español de finales de años 1970, Kaka de Luxe, junto a Carlos Berlanga y Alaska. Con él, bajo el alias Jet 7, la música se coló por las escaleras hasta llegar a la exposición “El espejo invertido”.

Las obras de 52 artistas, procedentes de dos de las colecciones de arte contemporáneo más importantes de Europa: La Caixa y la del MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona), ponían el contrapunto de la noche. Pintura, escultura, fotografía y vídeo organizados en seis secciones temáticas: "Dau al set", "Función y recreación en la fotografía: Landschaft", "El yo y el otro", "Los límites de la performance", "El espejo invertido" y "Levedad, gravedad y otras imposibilidades".





Sin más demora, irrumpía el DJ estrella de la noche, el francés Iván Samagghe, antiguo componente del grupo Blackstrobe, donde la música electrónica se fundía con melodías de guitarra. Este mago de estudio, adicto al metal y la música disco, puso el broche final a una noche de luces y formas abstractas.

El público no pudo evitar agolparse junto a la mesa de mezclas para degustar los sonidos más extravagantes de este animal nocturno. En las plantas superiores, unas salas ya vacías acogían en silencio lo que ocurría en el atrio principal. El espectáculo había terminado, pero la noche continuaba en la sala FEVER. Y así, una vez más, la fiesta del arte tocaba su fin, haciéndose eco de su próxima llegada en el mes de marzo. Esperando de nuevo la noche, el color, la buena música y cómo no, el arte.

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