miércoles, 1 de febrero de 2012

La generación perdida

Hace tiempo que quiero hablaros de "La generación perdida". Me gustaría deciros que es esa a la que perteneció Ernst Hemingway o John Steinbeck, entre muchos otros escritores norteamericanos que vivieron en Europa haciendo lo que mejor sabían: escribir. Pero lo cierto es que, esta generación de la que os quiero hablar, dista mucho de esta otra que os acabo de contar.



Últimamente cuando me preguntan por mi situación laboral tengo que oír respuestas como: "Al menos tienes trabajo, no puedes quejarte", "con una licenciatura juegas en otra liga, no eches currículum en el Telepizza", y mi favorita: "sois la generación perdida".

Francamente, ya no sé si seré o no miembro integrante de la generación perdida, y dentro de unos años hablarán también de todos nosotros en la Wikipedia, pero lo cierto es que parece que poco les falta para meternos a todos en un gueto y marcarnos con un sello en la frente: "Lost generation" (eso si que son tomar medidas de fomento del empleo).

En dicho grupo parece que pueden incluirse a esos jóvenes de entre 20 y 30 años, desempleados, bien formados, sin opción a independizarse o encontrar, ya no el trabajo que merecen, si no cualquier trabajo.

Aún recuerdo el día que hice una entrevista para azafata de estanco...:

-Tendría que hacer un curso para aprender a manejar una PDA, ¿tiene algún inconveniente?
- Ninguno, afirmaba mientras por mi mente pasaban los seis años de Universidad y los miles de euros que había invertido por cada uno de ellos. ¿¿¿¿Un curso de PDA????
- De todas formas, está usted demasiado formada para optar a este trabajo. Ya le llamaremos.

El teléfono nunca sonó y así fue, como acertadamente, me dijo una amiga: "Doble licenciada, con un master y no te cogen ni para azafata de estanco".

Esa era la cruda realidad... Para aquellos puestos de trabajo que eran "de lo mio", como suele decirse, no tenía experiencia. Y... ¡¿cómo iba a tenerla si estaba recién licenciada y todas las oportunidades que me habían brindado eran prácticas no remuneradas, porque 150 euros al mes no es un salario, en las que terminabas haciendo fotocopias?! Y para esos otros trabajos que podían permitirme tirar del carro, mi perfil era "demasiado".

Ante esta tesitura, parece quedar sólo una salida: emigrar. Y en ese ranking de oportunidades laborales, Madrid encabeza la primera opción en la lista de aquellos inmigrantes de la generación perdida en busca de un empleo "digno". El extranjero, como la recurrida Alemania, le sigue. Pero si miráis un poco más allá, en realidad, estos supervivientes terminan pagando por trabajar. No es oro todo lo que reluce, ya que la mayor parte de su sueldo se ve destinado a pagar un alquiler, vivir en otra ciudad o volver a casa por Navidad. ¿Y todo a cambio de qué? De experiencia o lo que es lo mismo "hacer currículum" para poder optar, en un supuesto, a algo mejor.

Aunque no todo han de ser desventajas. Como dicen algunos, la crisis agudiza el ingenio, y ahora las formas de contacto con otras empresas son de lo más variopintas. Sólo hay que echarle morro y apostar a la carta ganadora. Y si ves que a antiguos compañeros tuyos de clase les va mejor, piensa tal vez en qué año terminaron ellos o dejaron de estudiar. La diferencia de dos años es aplastante. Y de no ser así, simplemente, alégrate porque ellos no irán al gueto o tienen más enchufes que tú.

La verdad es que es duro ser de "La generación perdida"; dan ganas de cantar la canción "Qué mierda ser yo". Da igual cuánto creas valer o a qué puesto de trabajo creas debes aspirar, las oportunidades son contadas, así que no dudéis, lost generation, en hacer uso de esos enchufes que alardeabáis nunca utilizaríais en la universidad. Ver en cada calamidad una oportunidad y nunca, nunca, nunca, dejéis de luchar por aquello que os corresponde y que además os habéis ganado a golpe de injusticia laboral, becas (hasta los 30 años) y empresas que saben sacar provecho de la coyuntura económica de este, por lástima, nuestro páis.

P.D La generación NINI (NI estudia, NI trabaja) la dejamos para otro día, que NADA tiene que ver con esta otra que os acabo de contar.

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(En dedicatoria a Javier Salazar, además de ilustre ingeniero, miembro de la generación perdida y amigo de esta mirilla ;)



2 comentarios:

  1. Está difícil, sí, pero quien vale, vale, y si sales a buscar la suerte, la encuentras; quizás esa suerte no tiene el rostro que esperabas, pero es suerte, hay que aprender a verla. Todo llega, y si no llega, es porque no tenía que llegar, entonces llegará otra cosa, y si no llega, saldrás a buscar otra alternativa, porque tú lo vales. Hay personas que valen para todo, pueden ser lo que quieran, y que vayan donde vayan, triunfarán. Yo estoy convencida de que Patri, tú eres una de esas personas, así que hazme el favor de no incluirte en la lost generation, y sigue con la ilusión que te caracteriza, insiste, y sé paciente. Todo irá bien, lo sé y lo sabes ;) Nadie dijo que fuera fácil, lo que está claro es que a mayor esfuerzo, mayor satisfacción al conseguirlo ;)

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  2. Muy buen punto de vista, la verdad que uno no sabe si cortarse las venas, ponerte a plantar maria o vivir del cuento de los aitas durante unos muchos años más.

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