martes, 10 de enero de 2012

Soy utopía

A propósito del estreno de la película sobre la dama de hierro.... No me declaro fan de Margaret Thatcher, ni por ser quien era, ni mucho menos por quien llegó a ser. La fortaleza, la persistencia, y la convicción propia son valores que admiro, sí, pero la humanidad y los derechos fundamentales son aspectos esenciales de la vida que siempre han de estar por encima de los intereses particulares y, sobre todo, los económicos.

No sería la primera vez que se me tacha de idealista, de mentalidad utópica y mujer con la cabeza repleta de pájaros revoloteando en todas direcciones. Está claro que el papel de la mujer de hoy en día ya no es el que era, pero no podemos engañarnos, el burka, también lo vestimos aquí en pleno occidente. O ¿acaso las mujeres tienen las mismas oportunidades que un hombre cuando optan a un puesto de trabajo? ¿Y qué hay de las mujeres que pierden su empleo tras la baja de maternidad? ¿Y de esas mujeres que se quedan embarazadas jóvenes y solteras? ¿Se las mira, en serio, con los mismos ojos? ¿Es la igualdad una realidad o es todavía una lucha entre bastidores?

Hace no mucho me preguntaban que haría yo si tuviera que escoger entre una mujer y un hombre que se presentan como candidatos a un mismo puesto de trabajo. Contesté orgullosa que contrataría al que estuviera mejor formado, independientemente de su sexo. A lo que me replicaron: "¿Y si estuvieran igual de preparados? Yo, como mujer, contrataría a la chica, como empresario, al hombre". Y pensé... Ahí esta el fallo: ¿una mujer no puede actuar como empresario por el hecho de ser mujer? ¿Ha de ser la maternidad un castigo? Y... Lo más importante... Que así sea, significa... ¿Qué así debe ser? De todas formas, si la igualdad es un estado al parecer tan complicado de alcanzar, ¿por qué no es igual de complicado encontrar a dos candidatos, hombre y mujer, exactamente igual de formados? A veces, algunas mujeres son ellas mismas enemigas de su propio sexo.

Sin embargo, lo que parece tan difícil, puede simplificarse en una simple escena. El doctor le pregunta a Margaret: ¿Cómo se siente? A lo que Thatcher contesta:

"No entiendo que preocupación existe hoy en día por los sentimientos. A mi lo que verdaderamente me importa son las ideas, no lo que siento. Pregúnteme qué es lo que pienso. Pienso que nuestras ideas, nuestros pensamientos, se transforman en palabras que salen de nuestra boca. Esas palabras se convierten en actos. Esos actos en hábitos. Esos hábitos terminan definiendo nuestro carácter. Y es nuestro carácter lo que termina por decidir lo que somos".

Pues bien, si es así, yo quiero que seamos utopía, para que nuestra forma de ser se transforme en carácter, nuestro carácter en hábitos, nuestros hábitos en acciones, nuestras acciones en palabras y nuestras palabras en una forma nueva y diferente de pensar. Un ideario que termine por arraigar y definir lo que somos, mujeres, pero de hierro por fuera y pasión por dentro, con las mismas oportunidades y derechos independientemente de cómo nos hayamos forjado. Porque Margaret Thatcher también fue utopía en su tiempo y terminó siendo realidad.

2 comentarios:

  1. me gusta tu forma de pensar.... se una utopia!! ;)

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  2. Me ha encantado este post laotramirilla ;)
    Me declaro niña-chica-mujer con pájaros en la cabeza, y por todo el cuerpo ;) y orgullosa y feliz de serlo. Yo primero: siento, luego trato de ponerlo en palabras y si no lo consigo, abrazo, miro, río, salto, lloro, corro, sonrío... Mi nuevo descubrimiento es que a pesar de estar (erróneamente) convencida de que hay espacios que no son para mí, resulta que yo sí soy para esos espacios ;) Hablo de esa parte profesional que parece que caracterizó a Margaret. Resulta que cuando trataba de adaptarme a lo que yo pensaba que tenía que ser, parecía no encajar, desde que siento, actúo como soy y no como pienso que debiera ser, encajo ;) Que no nos vendan algo que no queremos comprar. Paso de armaduras de hierro, me quedo con la pasión de Patri ;)
    En cuanto a la utopía, recuerdo que a finales de diciembre 2011 en laotramirilla leí “parecía imposible, hasta que se hizo realidad” ;)

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