lunes, 23 de enero de 2012

La previsión tecnológica



Hace unos meses, le comentaba a un fan incondicional de esta mirilla, además de programador informático, cómo los tiempos evolucionaban a pasos tan agigantados, que un día sin darnos cuenta tendríamos un grave problema: cómo gestionar, administrar, evaluar y controlar los efectos de Internet, las nuevas tecnologías y todo lo que ello conlleva. Pues bien, hoy es el día en que los acontecimientos empiezan a darme la razón.

Hasta el momento, no tengo un opinión formada, o al menos lo que yo consideraría como "bien" formada. En primer lugar, porque creo que no nos llega ni una tercera parte de lo que ocurre en nuestro mundo, pese a estar en la era de la información, valga la paradoja. En segundo, porque ahora los canales de información son tan diversos, variopintos y dispares que los impactos son tantos que me impiden distinguir con claridad quién dice qué y con qué fin. Por lo tanto, considero que la verdad se ve oculta entre tanto emisor sin fuentes contrastadas. Y en tercer lugar, porque creo que nosotros mismos estamos ejerciendo de nuestros propios enemigos.

A mi el panorama me da miedo, por no decir que estoy verdaderamente acojonada. Es más, me da la ligera impresión de que el ritmo de vida es tal, que la mayor parte de la sociedad, por no decir toda, no reflexiona sobre lo que realmente está ocurriendo. Y eso es ya prueba suficiente de que el mundo se está volviendo jodidamente caótico. Tanto es así, que si no paramos de girar alrededor de los nuevos medios, plataformas o alternativas tecnológicas, como si del sol se tratará, las consecuencias van a ser más devastadoras, incluso que las de un tsunami, un terremoto o un tornado, pero juntos.

El cierre de Megaupload sólo ha sido el comienzo del comienzo de la hecatombe informática y comunicacional, por no entrar en temas de privacidad. Quedémonos en la mera legalidad tal y como la entiende el FBI. Tal y como regla el derecho, si sin cuerpo no hay délito, sin consumo tampoco. Y esta es la historia de quién fue el primero, si el huevo o la gallina. Pues bien, quién tiene entonces mayor culpa, ¿el que vende, el que cobra o el que compra?

Y para variar, esta coyuntura no se libra tampoco de las tonalidades grises que nos impiden esclarecer a quién hay que colgar el San Benito, aunque siempre paguen justos por pecadores los mismos. En este caso, aquellos usuarios de Megaupload que utilizaban dicho servidor para colgar, guardar o compartir con el mundo obras o documentos de carácter personal, propio y sobre todo legal. Sean un 5, un 10 o un 80% de los usuarios, me da exactamente igual. Sin embargo, es Megaupload como herramienta la que sufre la pena de muerte, independientemente de las ventajas que pudiera aportar. Estas son el tipo de medidas que se toman cuando algo se nos ha escapado de las manos, pero el mundo sigue girando en torno a la SOPA mientras el resto fuma en PIPA.

Resulta igual de paradógico que sea EEUU el país que siempre se haya etiquetado bajo el termino "libre". Siempre abogando por la libertad; dime de qué presumes y te diré de que careces. Y no con ello pretendo condenar el cierre de Megaupload, ni mucho menos. Simplemente intento recapacitar sobre mi papel delictivo en dicho acto criminal. Porque yo sí que he dado de comer a los piratas. Y puede que una vez más los hechos estén intentando decirnos que hay que dejar de apostar tanto por la tecnología y más por la educación, y sobre todo por la concienciación cívica y moral, porque eso sí que sería proteger la propiedad intelectual.

Así que, ¡prepárense! Porque probablemente, en las próximas décadas tendremos incesantes chubascos de debates, acompañados por ráfagas moderadas de legislación y esporádicas acciones de carácter judicial.

3 comentarios:

  1. "La otra mirilla" va a ser la siguiente web en ser cerrada.

    Ya escucho al FBI llamando a la puerta...

    Toc, toc... "Patri"
    Toc, toc... "Patri"
    Toc, toc... "Patri"
    Toc, toc... "Patri"
    Toc, toc... "Patri"
    ...

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  2. Aunque cerrasen LOM siempre habría cientos de millones de puertas con una mirilla diferente a través de la que observar... ;)

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  3. Sufro de reuninitis y debatitis, y aunque he de reconocer que me gusta tanto escuchar como participar, soy partidaria de reducirlas y usarlas única y exclusivamente como herramienta trampolín para organizar bien el trabajo. Y es este último punto el que parece que cuesta más. Hablar, hablamos, debatir, debatimos, al menos algunos, pero lo que trabajamos no somos tantos… y no es tan difícil…empecemos por quedar en un bar para charlar los amigos de temas vitales y personales, por preguntar realmente mirándonos a los ojos “¿qué tal?” y abrazar, consolar, reír juntos, lo que sea, y no por confirmarnos con saber de nuestro estado de ánimo por emoticonos. Internet no sólo, pero sí también ;) En cuanto a buscar culpables, como os comento soy más de plantear soluciones que yo pueda aplicar (si lo dejo en las manos de los de siempre, ya sé cuál será el resultado), así que “si el que compra no comprase, el que cobra no cobraría y por lo tanto el que vende, no vendería”. Me encanta laotramirilla.

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