miércoles, 31 de agosto de 2011

Jugando a morir


Hace no mucho, vi un capítulo de Mentes Criminales en el que varios jóvenes aguantaban la respiración o se asfixiaban hasta caer inconscientes para, mientras, grabarlo en vídeo. Ahora encuentro, que no muy lejos de la ficción, hay jóvenes españoles que buscan el entretenimiento en esta práctica que al parecer comenzó en los Estados Unidos. Es el nuevo juego de moda y se llama choking Game.

Ya hay aterrantes estudios que ponen de manifiesto la gravedad del asunto. Fue precisamente al otro lado del charco, donde una investigación de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, reveló que un 11% de jóvenes entre 12 y 18 años y un 19% entre 17 y 18 años ya lo habían practicado alguna vez. De hecho, en el caso de España, ya hay un menor cangués, de 14 años, que se encuentra hospitalizado, supuestamente, por "jugar" al famoso auto-estrangulamiento.

Puede que la muerte haya sido siempre un fuerte atractivo para los adolescentes. Antes, los jóvenes puede que fueran a la guerra en busca del abismo de la mortalidad y ahora puede que, simplemente, la comodidad y el sórdido aburrimiento al que se ven sometidos en el estado del bienestar, les lleve a recrear escenas peligrosas en las que lucrarse. ¿Es un acto innato y natural retar a la muerte?

No obstante, no creo que sea esto precisamente lo que venimos denominando desde siempre como la edad del pavo. Una edad en la que uno se revelaba ante sus padres, a quienes encontraba arcaicos e ignorantes. Creo sinceramente que es un fenómeno que se extiende más allá y que está ampliando fronteras tanto a nivel político, educativo y personal. Un reto para padres y "mandamases" que supera al mítico juego del ahorcado. Un terreno que se nos escapa de las manos y nos planta ante lo desconocido de manera rotunda y puede que incluso algo fatídica.

Realmente, no logro recordar ningún juego que se asemejase al balconing, el choking game o el consumo de estramonio. Nada que ver con el escondite, "polis y cacos", comer pipas en un banco, o gritar desde la vuelta de la esquina al chico/chica de turno. No. ¡Se escapa de la más pura lógica! Y es que probablemente sea exactamente eso. La virgen irracionalidad llevada al extremo.

¡Quién sabe! Tal vez la creciente y constante insensibilización a la que nosotros mismos nos hemos sometido, les lleve a nuestros jóvenes a querer usar las más atroces barbaridades como medio para llamar la atención. O puede simplemente que la estupidez se haya convertido en la gripe de antaño. No lo sé. Pero espero que para este juego... se de con una cura, y pronto, porque los dados llevan tiempo girando en el aire.


jueves, 25 de agosto de 2011

Intereconomía

Hace poco destapabamos en La otra mirilla la obra de Aleix Saló. Con aquello de querer darle continuidad a algunas de nuestras entradas, hoy hemos decidido compartir con vosotros esta viñeta. Saludos, fisgones.

Balconing


La nueva y estúpida práctica de los guiris que vienen a las islas Baleares en busca de sexo, alcohol y drogas, resumiendo... "fiesta". Y que ya se ha saldado con nueve vidas en lo que llevamos de año. Esta práctica tan entretenida, conocida como balconing, consiste en saltar de balcón en balcón, puede que en busca de algún desnudo, o lanzarse a la piscina desde la habitación de tu hotel. Muy emocionante cuando buscas sufrir una fractura craneoencefálica o mejor, perder la vida. ¿Turismo? No lo creo. ¿Inconsciencia con altas dosis de gilipollez? ¡Seguro!


miércoles, 24 de agosto de 2011

Adiós

Hubo un tiempo, que bajo la capa de la ignorancia, nos conocimos. Un tiempo en el que, sin quererlo, los minutos juntos se acumulaban en nuestros bolsillos. Íbamos recaudando momentos y metiéndolos en un rinconcito sin darnos cuenta. Nos llamábamos por teléfono para hablar de nada. Reíamos a altas horas de la madrugada con algo de alcohol en sangre y sin saberlo nos embriagábamos de amistad. Hoy, puede que todavía algo inconscientes, un sentimiento con matices tristes... nos invade. Y aunque deseamos con inquietud lo mejor de lo que se avecina, sentimos cierta pena por tener que decir adiós. Porque en algún bolsillo, o puede que en algún rincón, se encuentra una historia entre los dos que nos empuja a querer gritar: ¡Hasta pronto!

(Dedicado a todos aquellos a quienes tuve que decir adiós)



lunes, 22 de agosto de 2011

Castillos de arena


Cerró los ojos para poder verlo...

...

Allí estaba él, siendo un niño de apenas 7 años, en aquella casa de barro con ni siquiera una habitación en condiciones. Sus cinco hermanos jugueteaban en el patio donde tendían ropajes y harapos, mientras su padre agarraba por el pelo a la madre en la cocina.

Escondido tras el marco de la puerta presenciaba cómo la forzaba apretándola contra la pared. Le levantaba la falda hasta los muslos y pese a colarse los llantos entre los dedos de la mano con la que le oprimía la boca, empujaba.

Tras colmarse de gozo, la lanzaba contra el suelo y rabioso salía al encuentro de sus hijos. Allí estaba el pequeño de los seis, esperando recibir el primer puñetazo. Y no pudo evitarlo. Salió tras la puerta y corrió. Su corazón latía con fuerza contra el pecho, la fatiga le golpeaba con crudeza. Quería huir, desaparecer, olvidar.

Hasta que la brisa azotó su cara. El mar ante él y en sus ojos reflejada la intensa libertad. Tenía hambre, llevaba unos días sin probar bocado. Pronto asomó aquel sonido tan poco familiar, pero que le hacía rugir el estómago, para a continuación dilatarle aquellas pupilas jubilosas de un niño que lo desea todo, pero no tiene nada. El choque de dos monedas.

Giro la cabeza. Un hombre canoso de ojos claros ocultaba su cabeza del sol con un turbante blanco. Junto a él una sombrilla, una pala, un rastrillo y un cubo de agua. Varias personas sonrientes, la mayoría turistas, se escondían tras unas montañas de arena para con admiración lanzar unas monedas a aquel trapo tendido en el suelo.

Como buen alfarero jubilado, aquel desconocido y amante de lo prohibido, dedicó los últimos días de su vida a hacer lo que siempre había querido: dar forma a lo imposible. Con el dedo le pidió al niño que se acercará. Y tan pronto como reconoció en él el dolor de una vida que no le pertenece le enseño a construir antojos de arena con sus manos, para invitarle a soñar con una vida mejor.

...

Y volviendo a abrir los ojos, observo a aquel hombre que se escondía tras castillos y dragones de arena en la playa de Ereaga (Getxo), queriendo preguntarle cuál sería su historia.

viernes, 19 de agosto de 2011

Viva la vida

Para dioses y reyes del mundo entero...

Amor de sal

Para todos esos amores de verano que ven el otoño cada vez más cerca...





Cuando el mar,se comió al sol
tus mejillas conservaron su calor.

En la arena,tu y yo
y oleadas de, caricias de los dos
Cuando en esa playa me enseñaste a amar
una marejada nos llevo a un lugar
dónde me quiero quedar...

Amor de sal ...


Toda historia tiene su final

que hoy se clava en mí nostalgia una vez más
en mi cara vuelven a rodar
lágrimas saladas sólo al recordar
que es en esa playa donde quiero estar
y sobre tu espalda un mapa dibujar
para volverte a encontrar...

Amor de sal .....


donde la arena, nos envolvió

aun respira allí mi amor...


miércoles, 17 de agosto de 2011

Hasta los cajones...


En los últimos días me he sentido un poco... Bruja. Antes, a las brujas se las quemaba en la hoguera. Ahora, al parecer, se las envía mensajes, vía Facebook, tachándolas de anticlericales. Y es que la polémica que gira en torno a las Jornadas Mundiales de la Juventud, y que tendrán lugar este fin de semana, me ha empujado a formar parte de uno de esos cajones que la gente tiene en su cabeza y en los que se empeñan en meter a todos sus amigos, familiares y conocidos. A mi me han puesto en el de los anticlericales, bebe litronas y lanza petardos desde que el viernes recibiera un mensaje que decía así:

"Distinguida orden anticlerical: Aquí os dejo lo que vuestra odiada Iglesia Católica hace sólo en España. A ello hay que unir el resto del mundo, por no hablar de los misioneros que están en todas las regiones del planeta arriesgando su vida por demás, mientras otros se hartan de litronas y petardos, criticando a los curas y a la Iglesia: (...)"

Lo curioso es que de ponerme una etiqueta... ¡Me pongo la de creyente! Pero de ahí a participar en unas jornadas con las que no comulgo... Pues lo siento, pero no. Y que manía tiene la gente, de convencerte con que lo suyo es lo mejor, lo correcto y si no... ¡A la hoguera! Es como votar a un partido político. Es imposible estar del todo de acuerdo con una ideología; de ser así, caes en un fanático error, comunmente conocido y rechazado por la mayoría, que se hace llamar radicalismo.

Sin embargo, he protagonizado fanáticos muros repletos de propaganda en las redes sociales. Clamaban así:
"La JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD (JMJ) costará 50 millones de euros que serán costeados en un 70 % por los participantes y en un 30 % por empresas patrocinadoras. A cambio, el evento dejará 100 millones de euros en beneficios en España. El Estado ingresará más de 25 millones de euros en concepto de IVA gracias a la JMJ. ¿Cuánto ingresa el Estado por los indignados?"
"Pega esto aquí si quieres que el estado subvencione el año que viene una visita de George Lucas y las jornadas mundiales de los jedi."

Este último, a título personal y al margen de este caso en particular, me encantó. Pero la idea de comercializar con un evento que no debería traducirse única y exclusivamente en términos económicos, sino también espirituales y morales, consiguió hincharme la vena. ¿De qué tienen miedo?

Hoy, con gran tristeza, he visto en El Mundo que la marcha laica que tuvo lugar ayer en Madrid se había convertido en una marcha anti-papa en la que agredieron a varios peregrinos. Al parecer, no sólo se queman brujas en la hoguera en pleno siglo XXI, también se persigue al cristianismo. Pero la cosa se complica cuando empezamos a hablar de bandos y El Mundo mete a los agresores en el cajón de los indignados.

Y entonces, ¿es posible conocer a alguien religioso que sea también indignado? Sí, de hecho, esas personas existen. Entonces, ¿que patología existe en este país que se reduce a querer encajonarlo todo para poder definir quienes son o no tus "amigos"? ¿Qué obsesión persiste ante la necesidad de juzgarlo o evaluarlo todo? ¿De tachar como raro aquello que no te atrae, con lo que no te identificas? ¿De rechazar a una comunidad que no es la tuya, sea indignada, creyente, ambas o ninguna?

Francamente, no entiendo en que punto perdimos la sensatez para dar paso a la más persistente de las ignorancias. Más allá de la Democracia o la Iglesia como antiquísima institución, están las personas que se cuidan y respetan independientemente de lo que piensan.


Beach Marketing

Con la llegada del verano cobra vida un entorno poco explotado durante el año para el mundo de la publicidad: la playa. Los creativos fijan sus miradas en la costa sin pensar en ella como un lugar de relax y bronceado, sino como un valioso soporte donde desarrollar campañas que pueden llegar a un gran número de personas.



A través de estas toallas se dio a conocer un desfile de Playboy en el cual se elegiría a la próxima Playmate.

Una toalla roja con forma de mancha de sangre fue el vehículo de promoción elegido por esta cadena neozelandesa para tratar de ganar audiencia y dar a conocer su ciclo de películas "Weekend Murders", donde es evidente que los asesinatos tienen un papel protagonista.


El preocupante incremento de muertes en Israel debido al cáncer de piel llevó al Gobierno a desarrollar numerosas acciones de concienciación. Una de ellas fue la colocación de estas siluetas humanas con forma de diana en las playas de Tel Aviv, avisando de las horas en las que el sol es más peligroso.



Para concienciar a los bañistas en Dubai sobre los riesgos de tomar el sol sin protección se regalaron 300 toallas en forma de ataúd. Una acción macabra que tuvo una gran acogida.



La playa de Santa Monica amaneció cubierta de gigantescas pisadas y un coche destrozado, lo que sin duda apuntaba directamente a King Kong. La acción sirvió para promocionar la nueva atracción en 3D sobre el famoso gorila en el parque temático de la ciudad.



La contaminación y la basura en las playas afecta directamente a las especies marinas. Para transmitir este mensaje a la población se colocó en una playa de Perú una gran escultura de una ballena realizada con los residuos que habían dejado los bañistas.



Aquel día de mercado...

La siguiente historia está basada en hechos reales...

Me gustaría decir que era un lunes cualquiera, pero lo cierto es que no...

Era el 26 de abril de 1937. Y, pese a haber sido prohibido a última hora, la mayoría no quiso perderse el tradicional mercado de los lunes. Supongo que había quienes no querían borrar la entrañable cotidianidad en aquellos días de guerra, y su madre era una de ellos.

Fue ineludible que durante la comida de aquel lunes las mejillas se le enrojecieran cuando le comunicaban que aquella tarde acudirían a la plaza. Apenas sin haber terminado de comer y pegando pequeños saltos sobre sus zapatos viejos, sonriente y palpablemente acalorada, esperaba ante la puerta de su hogar. Inquieta, dando bandazos con la cabeza esperando encontrar a su madre ataviada en el pasillo; saliendo de la que era su habitación con el bolso en la mano. Aquella tarde, inevitablemente, no podía hacerse esperar.

Eran las 16.00 horas y entrelazando sus dedos, una junto a la otra, paseaban por las calles de su Villa, dispuestas a hacer alguna que otra compra en el mercado. A ella le fascinaba el olor a verdura que desprendían las cajas amontonadas en el suelo, el gentío, el ruido, los saludos por doquier de quienes se conocen desde niños. Era feliz o al menos, bajo su entrañable ignorancia y su emocionante inocencia, se sentía así.

El mercado estaba repleto de hombres y mujeres de todas las edades. También había niños con los que intercambiaba miradas de asombro y alegría. Revoltosos, correteaban entre los puestos para esconderse tras sus madres, un refugio asegurado en el que sentirse a salvo, todas, menos aquella tarde.

Sin verlo venir, al bombardero y a todo lo que vendría a continuación, cortantes e intensos silbidos se hicieron notar en su frágil oído de manera estrepitosa. Aquello no estaba previsto. No pudo evitar arrojarse las manos a las orejas queriendo desprenderse del desagradable sonido. Eran las alarmas antiaéreas. Y de repente una docena de explosiones se sintieron tan cerca que su corazón no puedo evitar romper en latidos de auxilio. El suelo temblaba y la gente gritaba. Su madre no estaba. El bombardeo de Gernika había comenzado.

El olor a quemado, a fritanga, y el ruido se hacían cada vez más intensos. Asustada, huyó en busca de una cara amiga, pero el humo se expandía sin límites y apenas sentía estar en casa. Aquel territorio, por primera vez, le era completamente desconocido. Las explosiones se sucedían y con ellas aumentaba el horror.

Alzo la vista y bajo aquellos soportales, junto al mercado, vio a la gente amontonada buscando el refugio que hacía escasas horas había encontrado junto a las faldas de su madre. Notó las manos de una mujer bajo sus axilas. Con fuerza fue arrojada fuera, como si de un saco de patatas se tratara. Y por un momento, yació junto a los cadáveres que desprendían aquel olor tan desagradable. No había hueco para ella ni su inocua inocencia.

Algunas extremidades vagabundas tendían en el suelo haciéndola compañía. Horrorizada y con los ojos envueltos en lágrimas alzo la mirada buscando la compasión de aquella mujer. En sus temblorosas pupilas y sin dar crédito, se reflejo una bomba, de las muchas que se colaban entre el humo sin apenas visibilidad. Y así fue cómo saltaba por los aires aquel lugar del que la habían echado hacía escasos segundos. La mujer ya no estaba, sólo algunos restos de aquel edificio, de aquellas personas, de aquel mercado.

La que había empezado como una tarde cualquiera se convirtió imprevisiblemente en una cruzada de recuerdos, deseos y sentimientos encontrados que le abrieron las puertas, como en aquella tarde al mercado, en su vida a la resurrección. Y como cualquier otra paradoja de la vida, fue la falta de humanidad lo que la permitió, a ella, conservar la suya...



Agradecimientos: A la abuela de mi amigo por compartir con él esta historia cuando era un niño.

Infografía del bombardeo.

suMMer

Porque el intenso viento del verano trae consigo cálidos abrazos de relax que nos invitan a refrescar los oscuros y solitarios días del resto del año ;-)