jueves, 28 de abril de 2011

Minimalismo Parte II


















































































































En 2009 un fisgón de esta mirilla, la otra, nos pasó un enlace a seriesyonkis.com, donde cuelgan unos carteles que expresan a partir de la mínima expresión la temática de algunas de las series más punteras. Ya por aquel entonces nos gustaron, hoy he descubierto alguna novedad y no he dudado en compartirla con vosotros, ¡fisgones!

miércoles, 27 de abril de 2011

Eutanasia arquitectónica





































































































¿Viejo o nuevo? ¿Antes o ahora? Esa es la verdadera única cuestión en cuanto a arquitectura se refiere. Yo no entiendo mucho y lo cierto es que no me gusta hablar de lo que no sé, pero este tema en particular me ha tocado... la fibra sensible.

Soy una apasionada de las antigüedades, de lo viejo, lo mundano, pretérito, lejano y añoso. Lo sé, lo sé, no suena nada bien. Pero lo cierto es que existe el nefasto error generalizado de confundir lo viejo con lo feo, lo anticuado y prescindible. Y de relacionar lo nuevo, con lo bonito, lo lucido y necesario. Y aquí es cuando debería sonar como en los concursos televisados: "Enggggggg, ERROR".

Este aspecto se puede aplicar al campo de la arquitectura. Recientemente, he escuchado dos noticias. Una buena y otra mala.

La mala. El edificio del RAG (foto nº4) se vendrá abajo para dar cabida a una bonita, moderna y costosa área residencial. Noticia (El Correo Digital). Opiniones en forma de post (arquitectamoslocos.blogspot.com).

27 de julio de 2005. Aunque llevaba días sin funcionar, la gasolinera del RAG cerró definitivamente el 27 de julio de 2005. Puso fin así a 83 años de actividad, cuya peligrosidad denunciaron de forma reiterada los vecinos.

Recalificación. El pleno del Ayuntamiento de Bilbao informó el 25 de enero de 2007 de la orden foral que aprobó definitivamente la modificación del PGOU para la recalificación del solar.

La buena... (que curiosamente no es actual) es que van a declarar monumento cultural al parking de Indautxu (foto nº6). Véase la noticia aquí.

Documentándome, sin embargo, he conocido la existencia de grandes obras arquitectónicas en la ciudad de Bilbao que han tenido tanto la mala como la buena suerte de ser derruidos o conservados. Es el caso del edificio Ideal cinema (foto nº5), cuya fachada yo no pude ni llegar a vislumbrar, y del Hotel Indautxu (foto nº 3), donde hace poco descubrí que había nacido mi madre.

En este punto, es donde entra en juego la fina línea entre lo que está bien o mal. Si se deben conservar, o no, edificios que a unos les parecen arquitectónicamente válidos y a otros no. Si son igual de dañinas "las adaptaciones" que se hacen de algunos edificios, como en el caso de las torres Izozaki en el antiguo Depósito Franco (fotos nº 1 y 2). O si el valor histórico debe llevar la voz cantante, al margen de lo estéticamente agradable, independientemente de cómo acabe la historia.

Me pregunto si estaremos presenciando una eutanasia encubierta y masiva de nuestros edificios más simbólicos por no pararnos a escuchar lo que nos cuentan las fachadas.

En guerra












Hoy me han pasado la siguiente declaración de intenciones. Un documento que todo el mundo sabía que existía, pero que nadie se atrevía a publicar. Definitivamente, los diseñadores gráficos están en estado de guerra, por mucho que sus jefes se empeñen en correr una cortina de humo cada vez que un diseñador muere a cabezazos contra el ordenador tras leer la última petición del "cliente". Y aquí va un topicazo...
Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán... la libertad!


Como todo el mundo sabe, los dise­ña­do­res grá­fi­cos son la razón de que haya tanta gue­rra en el mundo. Se nos meten den­tro de la cabeza con su publi­ci­dad subli­mi­nal, nos obli­gan a gas­tar­nos el dinero en las peo­res mier­das en con­tra de nues­tra volun­tad y, even­tual­mente, nos con­du­cen a la depre­sión y a la vio­len­cia gra­tuita. Y desde luego, muchos de ellos son comunistas.


Así que para con­tri­buir a la causa de librar al mundo de esta plaga, he hecho una lista de cosas que pue­des hacer cuando estés tra­ba­jando con un dise­ña­dor grá­fico para ase­gu­rarte de que aca­ban tan que­ma­dos que dejan este mun­di­llo PARA SIEMPRE.

1. Micro­soft Office

Cuando ten­gas que enviarle a un dise­ña­dor grá­fico un docu­mento, ase­­rate de que esté hecho con pro­gra­mas de Micro­soft Office. Ver­sión PC, si es posi­ble. Si tie­nes que enviarle fotos, ten­drás más posi­bi­li­da­des de vol­ver­los locos si, en lugar de limi­tarte a enviarle el JPG, copias el docu­mento den­tro de un fichero de Office, como Power­point o Word. No te olvi­des de redu­cir la cali­dad a 72 ppp para que nos les quede más reme­dio que vol­ver a con­tac­tar con­tigo para pedirte mayor reso­lu­ción. Cuando les envíes la ver­sión en “alta”, ase­­rate de que el fichero sea por lo menos un 50% más pequeño. Y si usas el correo elec­tró­nico para enviár­selo, olvida adjun­tar el fichero de tanto en tanto.

2.Tipografías

Si el dise­ña­dor elige Hel­­tica como fuente, pide que la cam­bie a Arial. Si elige Arial, pídele la Comic Sans. Si ha ele­gido Comic Sans es que ya se le está yendo la pinza, así que tie­nes el tra­bajo medio hecho.

3.Cuanto más, mejor

Diga­mos que quie­res un diseño para una news­let­ter. El dise­ña­dor grá­fico tra­tará de dejar espa­cio en blanco por todas par­tes. Gran­des már­ge­nes, inter­li­neado, sepa­ra­cio­nes entre párra­fos, etc. Te dirá que así es más fácil de leer, y que el aspecto será más lim­pio y pro­fe­sio­nal. No creas sus sucias men­ti­ras. La razón por la que hace eso es para hacer el docu­mento más grande, con más pági­nas, para que te cueste más dinero cuando lo lle­ves a la imprenta. ¿Por qué hacen eso? Por que los dise­ña­do­res te odian. Tam­bién comen bebés. Carne cruda y picada de bebé.

Así que ase­­rate de que ponga los már­ge­nes pega­dos y el texto muy, muy, muy pequeño. Tam­bién se sugiere usar muchas tipo­gra­fías dis­tin­tas (y mucho mejor si pides Comic Sans, Arial o Sand). Pide dibu­ji­tos de cli­part. Pide muchas fotos (si no sabes cómo enviár­se­las, remí­tete al punto 1). Inten­ta­rán dis­cu­tir y defen­der sus opi­nio­nes, pero no te preo­cu­pes: al final el cliente siem­pre tiene razón, y te harán caso en todo lo que pidas.

4.Logos

Si le tie­nes que enviar a un dise­ña­dor un logo para un pro­yecto con­creto, diga­mos de un patro­ci­na­dor o un part­ner, ase­­rate de que sea un GIF o JPG en baja reso­lu­ción y muy muy pequeño. De nuevo, mejor si lo metes den­tro de un docu­mento de Word. Qui­zás creas que con eso es sufi­ciente, pero si real­mente quie­res mer­mar la esta­bi­li­dad men­tal del dise­ña­dor, mejor envía­selo sobre un fondo del que sea difí­cil recor­tar el logo. Evita los fon­dos blan­cos o negros, muy fáci­les de recor­tar desde Pho­tos­hop. Una vez que el dise­ña­dor haya logrado extraer el logo, dile que lo nece­si­tas más grande.

Si nece­si­tas que te dise­ñen un logo, haz tus boce­tos en una ser­vi­lleta. O mejor, pídele a tu hijo de 9 años que lo dibuje. No debe lle­varte más de 5 minu­tos hacer el boceto. No debe ser algo que sea deta­llado y fácil de enten­der, puesto que cuanto menos entienda el dise­ña­dor lo que quie­res, más cam­bios le pue­des pedir a pos­te­riori. Nunca acep­tes el pri­mer logo que te envíe. Nunca acep­tes el noveno. Hazle hacer miles de modi­fi­ca­cio­nes: color, tipo­gra­fía e ima­gen. Pídele que ponga fotos en el logo. Relie­ves. Gra­dien­tes. Comic Sans. Cuando lleve 10 inten­tos, dile que te gus­taba la ver­sión número 2. Ya, es una cruel­dad, pero recuerda: los dise­ña­do­res grá­fi­cos son la causa de que exista cán­cer de mama entre las muje­res de mediana edad.

5.Elige bien las palabras

Cuando le digas lo que opi­nes de un diseño, ase­­rate de usar pala­bras que no sig­ni­fi­quen real­mente nada. Expre­sio­nes como “Lo quiero más diná­mico”, “¿Pue­des hacerlo más inter­ne­tero?”, “Me gus­ta­ría que el diseño fuese sexy” o “Quiero grá­fi­cos boni­tos, grá­fi­cos que cuando los mires pien­ses: Eso son grá­fi­cos boni­tos”. No te sien­tas mal, estás haciendo lo correcto. De hecho, es tu deber, por­que todo el mundo sabe que cuando hay luna llena, los dise­ña­do­res grá­fi­cos se con­vier­ten en hom­bres lobo.

6.Colores

El mejor sis­tema para ele­gir colo­res (por­que desde luego no vas a dejar que el dise­ña­dor los elija) es escri­bir colo­res al azar en peda­ci­tos de papel, meter­los en un som­brero, y sacar unos cuan­tos al azar. El dise­ña­dor insis­tirá en que os que­déis con 2 o 3 colo­res prin­ci­pa­les, pero no. Elige tan­tos como quie­ras, y ase­­rate de hacer lo del som­brero delante de él. Mien­tras lo haces, can­tu­rrea una can­cion­ci­lla desagradable.

7.Plazos

Cuando lle­gue el turno de apro­bar el diseño, tómate tu tiempo. No hay prisa. Tómate un par de días. O seis. Lo justo para que cuando se acer­que el plazo de fina­li­zar el pro­yecto pue­das enviar muchas más correc­cio­nes y cam­bios de los que el dise­ña­dor tenga tiempo de hacer. Al fin y al cabo, los dise­ña­do­res grá­fi­cos son los res­pon­sa­bles de los ata­ques del 11 de Septiembre.

8.¡Acaba con él!

Des­pués de haber apli­cado los ante­rio­res pun­tos a tu víc­tima, es humano (aun­que algu­nos duda­rían de que ellos fue­sen huma­nos) sen­tirse un poco inse­guro. Cuando se haya dado cuenta de que no puede satis­fa­cer todos tus deman­das, el dise­ña­dor grá­fico segu­ra­mente habrá aban­do­nado toda espe­ranza de razo­nar con­tigo y hará cual­quier cosa que le pidas sin dis­cu­sión. “¿Lo quiere en Morado? Pues en morado. ¿Seis Fuen­tes dife­ren­tes? ¡Sea!”

Qui­zás pien­ses que lle­ga­dos a este punto, has ganado la par­tida. Pero no olvi­des tu obje­tivo: tiene que aban­do­nar la pro­fe­sión. Así que pre­­rate para el golpe de gra­cia. A la hora de tomar las últi­mas deci­sio­nes en colo­res, for­mas, tipo­gra­fías, etc. dile que estás muy dis­gus­tado con su falta de ini­cia­tiva. Recuér­dale que, al fin y al cabo, él es el dise­ña­dor, y debe­ría ser él el que aporte la pro­fe­sio­na­li­dad y talento en el tra­bajo, y no tú. Comén­tale que espe­ra­bas más opi­nio­nes y suge­ren­cias sobre el diseño por su parte.

Dile que ya te has har­tado de su falta de crea­ti­vi­dad y pro­fe­sio­na­li­dad, y que has deci­dido que te sale más ren­ta­ble hacer tus pro­pios dise­ños en el Publis­her que pagarle a él por hacer­los. Y ahí lo tie­nes. ¡A estás altu­ras ya debe­rías tener al dise­ña­dor grá­fico gol­peando su cabeza con­tra las pare­des de una celda acolchada!

martes, 19 de abril de 2011

LeTigre























Vagón-Bar

Nuestro Tiempo, la revista cultural que me permite viajar al pasado. Parece ayer cuando tuve que leer por primera vez el libro de Paco Sancho Vagón-Bar. Y hoy, unos cuantos años después, disfruto con una sonrisa en los labios su última aportación desde la mesa de mi oficina. Espero que os guste tanto como a mi.



Luna retrasada

Escribo a primeros de febrero, en un sábado que amaneció frío y con una niebla pegajosa que se agarraba al mar, al asfalto y a las casas. Cuando el día viene así, para animarnos, decimos: “¡Esto levanta!” Sin comprobarlo en el periódico, fui a buscar a mi hermano y marchamos hacia la finca de un amigo.

La niebla se iba deshilachando por los bordes de la carretera y se replegaba poco a poco y en desorden hacia las cimas de los montes. Cuando llegamos, había un sol tibio y tímido, apocado. Pero pudimos percibir que la finca ya no olía a invierno: “Aunque la luna viene retrasada”, dijo nuestro amigo, “ya se siente la primavera: está todo explotando, escachando, como dicen aquí”. Una hilera de mimosas amarilleaba detrás de la casa, que hoy parecía más blanca, y en el patio, enfrente de las cuadras y un poco más allá de la fuente de piedra, que es también abrevadero, los magnolios ofrecían sus primeras flores blancas, recién abiertas. María, su mujer, cortó tres de pétalos todavía apretados. Dimos un paseo largo, con calorcillo al sol y frío en las sombras. Los muchos regatos de la finca bajaban con aguas abundantes, pero sin las prisas, los atropellos y murmullos de unos meses atrás.

Había tres caballos pastando hierba fresca en una zona pantanosa con las patas clavadas en la tierra hasta las rodillas. Avanzaban penosamente y con miedo. Mi amigo me hizo notar que arriesgaban porque les gustaba mucho aquella hierba. No estaba, sin embargo, otro que se quedó espetado en las brañas hace meses, hasta que lograron sacarlo con una manitú, casi exhausto, muchas horas después.

La mañana iba pasando y yo la controlaba desde mi teléfono móvil, como un necio: miraba la hora –mi amigo no usa reloj– y atendía mensajes. Ese día tenía muchos porque me había salido un poco mejor la columna que publico los sábados. De pronto, sin una razón especial, aquel teléfono empezó a inquietarme. Me veía como esos chavales que no saben estarse quietos, que pasan la vida –como tantos adultos– pendientes de los colorines de una pantalla que se renueva sin parar con ritmo de videoclip. Quizá por eso no había visto antes las ardillas: señalé una muy alborozado y mi amigo se extrañó: “Siempre hubo”, dijo en voz baja, casi avergonzada. Es muy amable, yo hubiera añadido: “Si no estuvieras tan pendiente de tu blackberry...”

Tomamos una cerveza debajo de un castaño de copa ancha, arropadora. Vinieron sus perros a frotarse contra nuestras piernas en busca de mimos. Hice una última operación con la blackberry y la arrumbé, de modo que percibí inmediatamente un nuevo olor primaveral, cuya procedencia empezamos a discutir. Luego pasamos a otras cosas de la semana, incluida una operación judicial contra unos alcaldes corruptos de la Costa da Morte. Los dos sabemos que los acusan de poco comparado con lo que se despacha en la zona, pero él contaba riéndose que el espectáculo que había montado el juez valía la pena, porque ahora andaban todos muy asustados, los imputados y los de otros lugares y administraciones, los corruptos y los corruptores. Fumamos un pitillo al sol, sin brisa ni prisa, sin frío. Nos dijo que el zorro se le había llevado tres gallinas. Ponderó mucho la astucia del raposo, que aprovechó un encierro ocasional de los perros. Mi hermano le preguntó cuántas gallinas le quedaban. Dijo que no sabía. Le daba igual. Pudimos advertir que eran cosa de su mujer, que a él, por alguna razón, le caían mal las gallinas.

La blackberry producía espasmos de vez en cuando, allí en una esquina de la mesa, para avisar de un nuevo correo electrónico o de un mensaje de Twitter. Parecía una terminal nerviosa amputada, innecesaria y fea.

miércoles, 13 de abril de 2011

Bilbi Senseduction

La seducción y las experiencias sensoriales más estimulantes se dan cita en el Museo de Reproducciones. La Peluquería Pelutxes abrirá el festival con una performance sorprendente, un corte de pelo en vivo y en directo con una original herramienta, unas uñas especiales. Tras el espectacular arranque llegará un elegante a la vez que sugerente desfile de corsetería a cargo del sex shop Sex D Lux que será el centro de la velada. Par...a terminar, nada mejor para relajarse que una sesión de narración oral para adultos, a cargo de la compañía A la luz de las velas y que llevará como título "El juguete de mi amiga Marta". Todo esto aderezado con fresas, cava y la música en directo de Sr. Lagarto Trío. La entrada al desfile es libre. Las puertas se abrirán a las 20:30 horas.

La fiesta continuará tras el desfile en varios locales del barrio. Así Badulake, Bullitt Groove Club, Burton bar, Bar Marzana 16, Café-Bar Nervión y Pirata Taska se unen a este original y divertido festival erótico y se prestan a continuar con la fiesta hasta altas horas de la noche.

miércoles, 6 de abril de 2011

Imbécil

De cuento























Adele Enerse
, es madre, además de publicista en Finlandia. Sus fotografías hacen alarde de dichas cualidades. Haciendo uso de lo que encuentra por casa recrea escenarios de cuento para su pequeña. A ella no le hace falta narrarlos, no, prefiere transportarla a lugares sin igual. Mientras su pequeña sueña, sus fotografías recorren ya medio mundo.