domingo, 27 de febrero de 2011

NeverHide












































































































































































































Ray·Ban siempre ha sido una de mis LoveMarks. Es una de esas firmas que ha sabido reinventarse con éxito. Su larga historia no la impidió hace poco readaptar su público objetivo y decantarse por un target joven. Con esta campaña consiguió ganarse la fidelidad de muchos de nosotros. Un gran acierto tanto gráfico como publicitario.


sábado, 26 de febrero de 2011

En un mundo llamado publicidad...

Hoy he descubierto este vídeo en el facebook de una amiga. Y me ha parecido tan GRANDE que no he podido evitar querer publicarlo en LaOtraMirilla. Espero que a vosotros os guste tanto como a mi.

sábado, 19 de febrero de 2011

Recuerdos para la eternidad

Pamplona, 24 de mayo de 2005.

Con el tiempo nos damos cuenta de todo aquello que tuvimos sin ser conscientes de ello. Con el tiempo nos ponemos nostálgicos pensando en lo poco que aprovechamos los buenos momentos. Con el tiempo caemos en lo egoístas y poco conscientes que hemos sido de todo lo que nos hemos dado. Con el tiempo deseamos regresar atrás para poder volver a vivir ciertas cosas y corregir muchas otras. Yo no quiero esperar a que pase el tiempo para que sepas lo mucho que te quiero y lo importante que es para mi compartir mis vivencias contigo.

Hoy es el día en que me siento a pensar mientras escucho una pastelada de canción y recuerdo. Recuerdo tu nombre. Recuerdo momentos. Recuerdo lágrimas y sonrisas que me dedicaste y te dedique. Recuerdo lo bien que lo he pasado a tu lado. Recuerdo aquel día en que disfrute de tu compañía. Recuerdo todos los días, palabras, risas y sentimientos que nos regalamos inconscientemente sin pararnos a pensar a que nos estaba llevando todo eso. Pero lo que no soporto es saber que algún día recordaré el día en que nos distanciamos y olvidamos, y también de manera inconsciente.

Y será entonces cuando la nostalgia se quede para siempre en nuestros tristes corazones. Será entonces cuando los recuerdos aparezcan sucesiva, simultanea y eternamente. Será entonces cuando nos arrepintamos de verdad de no haber sabido llevar las cosas, de no haber pensado un poco más en nuestra amistad, de no haberte ayudado lo suficiente, de no haberte demostrado lo muchísimo que te quiero. Y será entonces cuando me detenga a recordarte y me de cuenta de que mi última lágrima no la habré podido compartir contigo.

Con todo mi amor y cariño. Con toda mi buena intención. Con un alegre pensamiento en una mano y uno triste en la otra. Con la mejor de mis sonrisas y la más triste de mis lágrimas... Te envío este e-mail. Para que no olvides que siempre estarás en mi pensamiento, en mi corazón y en el más perecedero de los recuerdos.

Te recuerda...

Tu amiga.



jueves, 17 de febrero de 2011

El hombre pintado




















Se llama A.D.M y a sus 26 años ya se ha recorrido medio mundo. Viajero solitario, allí donde va se hace un tatuaje. Dice que no hace falta "pintarse" nada especial porque tarde o temprano ocurre algo que confiere significado al tatuaje.

Luce orgulloso un mono tocando la batería en el abdomen y unas carpas en los gemelos. Lo que jamás pensó es que acabaría durmiendo con uno después de que le orinará encima y le hurgase el pelo en busca de piojos, y que probaría unas carpas en su viaje a Indonesia. Ahora toca Egipto.

Sorprendido, reconoce que llama la atención de los niños. "Puede que sea porque estoy pintado, yo que sé", exclama. Lo único en claro, dice, es que "si la música me hizo más viejo desde que empezara a tocar la batería cuando tenía 16 años, me mantendrá aún más joven por mucho tiempo". Su espíritu libre le hace merecedor de este post. Y entre risas concluye: "Sí, me muevo por instintos. Pero al fin y al cabo es lo que somos, animales. Yo, puede que... Algo mono".




Para no escuchar

Hoy es un día de esos en los que pones la música lo más alto posible para no tener que escuchar aquello que no te apetece oír. Una y otra vez, la misma canción. Porque te sobra la gente que hace de sus circunstancias las tuyas. Y cada vez más y más alto. Porque no quieres que te corten las alas y que juzguen tus inmensas ganas de tirarte al vacío y probar a volar.

martes, 1 de febrero de 2011

Ten fe

Dale al play y lee.



Hoy me ha podido la nostalgia. Me han podido las ganas de querer seguir haciendo que te sientas identificada. No he podido evitar sentirme reflejada porque yo también sé lo que es no querer salir de la cama. Sentir que las sábanas son tu mejor armadura y no tener ni la menor gana de enfrentarte al mundo. Dejar pegotes de rimmel en la almohada de tanto llorar y creer que aquello no se va a ir nunca. El dolor de cabeza, los ojos hinchados, la boca seca y el llanto cosido a tus labios. Sí, lo sé.

Entiendo tu rabia. El no querer escuchar más frases hechas, más topicazos. Harta de recibir una palmadita en la espalda acompañada de un "el tiempo lo cura todo". Qué le jodan al tiempo, que para ti no pasa desde que el miedo se apoderó de tu cuerpo. Todos los días te parecen iguales, un no querer avanzar. Miedo a quedarte sola, a no poder superar el puto vacío. No quieres que te digan que él se lo pierde, que ya vendrá otro, que no te merece... Tú quieres volver al punto de partida; a aquel momento en que bajo la fría noche te agarraba por la espalda, y sin ser muy consciente de lo que ocurría, pensabas que aquello duraría de por vida.

Siento no poder cambiarlo. No poder ayudar. No poder hacer nada por que te sientas mejor. Sólo puedo estar aquí, latente, presente. Y decirte que al menos durara un año. Que durante ese tiempo habrá una fase de dolor, rabia. Una fase de desfase y una de recuperación. Que pasarás de quererle a odiarle, y viceversa, en cuestión de segundos. Te enfadarás y le gritarás al olvido que llegue pronto. Te darás cuenta de que un amigo se encuentra al otro lado del teléfono, pero que no todo el mundo cumple con su palabra: estar ahí. No se lo reproches, al fin y al cabo, todo depende única y exclusivamente de ti.

Habrá momentos duros y menos duros. Verle sonriente, agarrándose fervientemente a una nueva vida en la que tú no tienes ni un misero hueco no es fácil. Como no lo es ver la soltura con la que la gente te escupe consejos. Resulta cómodo verlo desde fuera, pero aplicarse el cuento cuando se trata de tu historia no es precisamente coser y cantar. Así que me limitaré a susurrarte: TEN FE.

Ten fe en ti, en lo que vendrá y no en lo que pudo haber sido; no pienses en lo que pudiste hacer mal. Ya no importa. Mete todos los recuerdos en una caja y déjala en manos del abandono. Sí, millones de segundos, minutos, miles de horas y semanas, cientos de días y unos cuantos años pueden traducirse en un único recuerdo en el más grande de los cajones, tu cabeza. Pero será un pensamiento que formará parte de quien eres. No dejes que ese pensamiento destroce la ilusión de volver a pasar por lo mismo.

Así que... Ten fe en que la vida sólo te da aquello que eres capaz de superar. Yo te aseguro desde mi mirilla, que en el día a día pueden verse estimulantes grandezas que nos animan a seguir. Desde una niña corriendo detrás de un globo, a un señor que ojea en el metro el periódico del de al lado, pasando por una joven que un día se levanta repleta de fe deseando que el día siguiente sea algo mejor.


(Inspirado en todas aquellas mujeres que han compartido conmigo alguna de sus rupturas. Lorena, Olga, Patricia, Maider, Mónica, Nerea, Iratxe, Helena... A todas vosotras... Gracias.)