martes, 3 de mayo de 2011

¿Ha muerto Bin Laden?

¿Alguna vez habéis jugado de pequeños a "verdad, mentira o consecuencia"? Pues esto debe de ser del estilo. No es nueva la idea de que los medios de comunicación maquillan la verdad y los políticos mienten, pero cuando la línea entre ficción y realidad se vuelve tan fina que es casi imposible vislumbrar la pura realidad, es normal que el escepticismo se apodere de nuestras mentes hasta caer en la más evidente de las esquizofrenias. ¿Ha muerto Bin Laden? ¿Llegó a existir? ¿O es una más de las fanfarronadas estadounidenses? La otra mirilla quiere saber tu opinión.



"Lo tenemos". Con esta palabras, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ponía fin a una década de ardua labor en busca del enemigo público numero uno, Osama bin Laden. Después de diez años de investigaciones, 40 minutos bastaron para dar caza al terrorista más buscado del mundo.

La agonizante persecución de Osama Bin Laden siempre acabó con las manos vacías. Así fue durante años hasta que, el pasado mes de julio, agentes paquistaníes a las órdenes de la CIA siguieron a un Suzuki blanco por las calles de Peshawar y apuntaron su matrícula. Uno de los hombres dentro del coche era el principal correo de Bin Laden. La CIA siguió sus pasos. Por fin descubrieron el escondite del terrorista más buscado: una fortaleza rodeada de muros y alambre de espino al final de una larga y sucia carretera a 56 kilómetros de Islamabad, la capital de Pakistán.

Nueve meses después, en una oscura noche sin luna llena para que nada pudiera traicionar una operación bautizada con el nombre de 'Gerónimo' (el alias que la CIA eligió para Osama), la Marina de Estados Unidos entró en acción. A la 1.00 horas 79 agentes de los Navy Seal descendieron de cuatro helicópteros que habían aterrizado en el escondite de Bin Laden. Cada agente tenía muy clara su labor y nada podía fallar si de una vez por todas querían conseguir la cabeza de la presa más codiciada.

Una veintena de soldados de élite de la marina entran en el complejo a través de una tapia de cinco metros de altura con explosivos de mano, potentes rifles de asalto y dispositivos de visión nocturna. Los Seal comienzan a registrar una a una cada habitación de la mansión. Hasta llegar al tercer piso. Allí estaba el objetivo y, al ser conminado a entregarse, se inicia un tiroteo que se salda con cinco muertos. Uno de ellos, un hombre alto con túnica y barba, era él, el más buscado: Osama bin Laden, el terror de Occidente, que muere de una bala en la cabeza, concretamente en el ojo izquierdo. Las otras cuatro víctimas eran una de sus esposas, a la que al parecer usó como escudo ante los disparos, uno de sus múltiples hijos, el correo que sirvió para localizar al líder terrorista y el hermano de éste.

A la 1.40 los soldados, ya con el cuerpo del líder de Al-Qaeda, vuelven a subirse a los helicópteros (uno de ellos sufrió un problema técnico y tuvo que quedarse allí; posteriormente, los propios marines lo destruyeron) y abandonan silenciosamente, tal y como habían llegado, la mansión y el país, sin haber dado explicaciones a nadie, ni siquiera al Gobierno paquistaní. Pero, eso sí, con el cadáver de Bin Laden que, tras ser lavado y amortajado de acuerdo a los dictámenes islámicos, es arrojado al mar Arábigo desde el portaaviones 'Carl Vinson' para evitar que su tumba se convirtiera en centro de peregrinación y ante la dificultad de encontrar un tercer país que quisiera aceptar el cuerpo. Y solo eran las 3.10, apenas dos horas después. Todo un récord.

La decisión final

El pistoletazo de salida de esta operación se recibió el viernes por la mañana, cuando el presidente de EEUU firmó antes de emprender viaje a Alabama la autorización para que un pequeño grupo de soldados de la Fuerza de Operaciones Especiales de la Marina (SEALS) intentara capturar a Bin Laden, vivo o muerto, según han explicado diversos altos cargos de la Administración.

Las opinones en la Casa Blanca se dividían entre quienes querían lanzar la operación y quienes pensaban que lo mejor era esperar, seguir monitoreando la casa de Bin Laden hasta asegurarse de que realmente estaba allí u optar por bombardear el lugar, corriendo menos riesgos. Obama encabezó no menos de cinco reuniones con su consejo de seguridad nacional para analizar los datos recabados por los servicios de inteligencia. Las posiciones eran dispares: no era seguro al cien por cien que se tratara del propio Bin Laden, aunque según el consejero de la Casa Blanca para la lucha contra el terrorismo, John Brennan, se trataba de la pista más sólida "desde Tora Bora", cuando hace diez años EEUU tuvo contra las cuerdas al líder terrorista en Afganistán. Algunos de los asesores abogaban por usar aviones espía, para no poner en peligro vidas estadounidenses. Otros preferían enviar a los SEAL, una opción más arriesgada pero con más garantías de éxito. Finalmente, Obama optó por esta última porque no quería una vez más que Bin Laden escapara.

El presidente y sus asesores se reunieron en la Sala de Situación de la Casa Blanca para supervisar la operación tal como ocurría a través de una pantalla de vídeo con sonidos e imágenes en directo. Gran parte del tiempo la pasaron en silencio. "Los minutos pasaban como los días", recuerda Brennan, quien califica este momento como "uno de los ratos de mayor ansiedad en la vida de cualquiera de los que estuvimos allí". Tras 40 minutos de tenso silencio y nervios a flor de piel, la alegría afloró tras las palabras del presidente: "Lo tenemos". El cadáver de Osama bin Laden descansa en el mar y la nación que pasó una década atormentada por su incapacidad para capturar al hombre responsable de cerca de 3.000 muertes se siente hoy un poco más aliviada.
(FUENTE: El Correo Digital)

2 comentarios:

  1. Aunque a la gente le cueste creerlo y no este de acuerdo de como los americanos han hecho las cosas.......Bin Laden ha muerto. Es un asunto demasiado serio e importante para ellos como para que anden mintiendo sobre el tema.

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  2. Gracias Asier por tus comentarios, nos animan a seguir publicando ;-)

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