sábado, 19 de febrero de 2011

Recuerdos para la eternidad

Pamplona, 24 de mayo de 2005.

Con el tiempo nos damos cuenta de todo aquello que tuvimos sin ser conscientes de ello. Con el tiempo nos ponemos nostálgicos pensando en lo poco que aprovechamos los buenos momentos. Con el tiempo caemos en lo egoístas y poco conscientes que hemos sido de todo lo que nos hemos dado. Con el tiempo deseamos regresar atrás para poder volver a vivir ciertas cosas y corregir muchas otras. Yo no quiero esperar a que pase el tiempo para que sepas lo mucho que te quiero y lo importante que es para mi compartir mis vivencias contigo.

Hoy es el día en que me siento a pensar mientras escucho una pastelada de canción y recuerdo. Recuerdo tu nombre. Recuerdo momentos. Recuerdo lágrimas y sonrisas que me dedicaste y te dedique. Recuerdo lo bien que lo he pasado a tu lado. Recuerdo aquel día en que disfrute de tu compañía. Recuerdo todos los días, palabras, risas y sentimientos que nos regalamos inconscientemente sin pararnos a pensar a que nos estaba llevando todo eso. Pero lo que no soporto es saber que algún día recordaré el día en que nos distanciamos y olvidamos, y también de manera inconsciente.

Y será entonces cuando la nostalgia se quede para siempre en nuestros tristes corazones. Será entonces cuando los recuerdos aparezcan sucesiva, simultanea y eternamente. Será entonces cuando nos arrepintamos de verdad de no haber sabido llevar las cosas, de no haber pensado un poco más en nuestra amistad, de no haberte ayudado lo suficiente, de no haberte demostrado lo muchísimo que te quiero. Y será entonces cuando me detenga a recordarte y me de cuenta de que mi última lágrima no la habré podido compartir contigo.

Con todo mi amor y cariño. Con toda mi buena intención. Con un alegre pensamiento en una mano y uno triste en la otra. Con la mejor de mis sonrisas y la más triste de mis lágrimas... Te envío este e-mail. Para que no olvides que siempre estarás en mi pensamiento, en mi corazón y en el más perecedero de los recuerdos.

Te recuerda...

Tu amiga.



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