jueves, 17 de febrero de 2011

El hombre pintado




















Se llama A.D.M y a sus 26 años ya se ha recorrido medio mundo. Viajero solitario, allí donde va se hace un tatuaje. Dice que no hace falta "pintarse" nada especial porque tarde o temprano ocurre algo que confiere significado al tatuaje.

Luce orgulloso un mono tocando la batería en el abdomen y unas carpas en los gemelos. Lo que jamás pensó es que acabaría durmiendo con uno después de que le orinará encima y le hurgase el pelo en busca de piojos, y que probaría unas carpas en su viaje a Indonesia. Ahora toca Egipto.

Sorprendido, reconoce que llama la atención de los niños. "Puede que sea porque estoy pintado, yo que sé", exclama. Lo único en claro, dice, es que "si la música me hizo más viejo desde que empezara a tocar la batería cuando tenía 16 años, me mantendrá aún más joven por mucho tiempo". Su espíritu libre le hace merecedor de este post. Y entre risas concluye: "Sí, me muevo por instintos. Pero al fin y al cabo es lo que somos, animales. Yo, puede que... Algo mono".




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