jueves, 25 de febrero de 2010

Benditos 20 minutos

El cura que se prostituía confesó en misa que sacaba el dinero de su parroquia

* El sacerdote confesó que había cogido el dinero.
* Gastó 17.000 euros para líneas eróticas y prostíbulos.
* Ofrecía sus servicios sexuales por Internet.
* Sus feligreses han mostrado su malestar por la noticia.

El sacerdote de 27 años, que fue cesado por el Arzobispado de Toledo como párroco de Noez y Totanés (Toledo), confesó que había "sacado dinero" de las hermandades el pasado 7 de febrero. En total 17.000 euros, que habría empeñado en líneas eróticas, páginas web de contenido sexual y prostíbulos.

El cura ofrecía sus servicios sexuales a través de InternetPrecisamente ese desfalco económico, y no sus escándalos sexuales, provocó el cese del párroco tras un año de servicio, pero el escándalo ha ido más allá: el párroco se prostituía y ofrecía sus servicios sexuales por Internet. Se prestaba a todo, menos al sadomasoquismo. Pedía 50 euros por 15 minutos de sexo, según se puede leer en la página de contactos en la que se anunciaba.

"Creo que ha salido algo sucio en Internet. Es lo que he oído a gente del pueblo porque nosotros, de Internet, ni idea", aseguraba Félix Fernández, un jubilado de Noez.

Malestar entre los vecinos

Sin embargo, los vecinos han demostrado su malestar por lo ocurrido. "Ha sentado muy mal en el pueblo porque llevaba aquí tres días, como quien dice, y se ha llevado los dineros de las Hermandades y quién sabe si también algo más que se había dado para Haití", ha comentado Félix desde el centro de día para mayores.

No esperábamos ésto de él, venía todos los sábados, decía misa y era simpáticoAl parecer, todos los mayores de este centro de día que también alberga una vivienda tutelada habían recaudado dinero para ayudar a Haití y se lo habían entregado al sacerdote, pero ahora dudan de que lo hiciera llegar a su destino.

Una opinión similar tienen dos vecinas del mismo municipio, Elena Agudo y Natividad Ruiz, que conocían al párroco destituido desde que llegó el pasado otoño y que le veían todas las semanas cuando acudía a oficiar la misa.

Está muy mal y feo lo que ha hecho, qué le vamos a hacer"Está muy mal y feo lo que ha hecho, qué le vamos a hacer", dice Elena en tanto que Natividad matiza "el disgusto" que se han llevado sus feligreses y los vecinos del municipio.

Ésta también afirma que "no esperábamos ésto de él, venía todos los sábados, decía misa y era simpático" y también recuerda que ya el pasado domingo (21 de febrero) no acudió a oficiar "porque dijo que tenía que resolver un asunto en Toledo y no podía venir".

Una joven madre lamenta los hechos. "Mi hijo iba a la catequesis y ahora te da por pensar", dice. En Gálvez un familiar del párroco admite que la familia, y en particular los padres del sacerdote, se encuentran "muy mal" desde que se enteraron de la noticia la semana pasada.





lunes, 22 de febrero de 2010

Upside Down

La recomendación de la semana viene de la mano de Jack Johnson y se la dedicamos a Mónica.S. que se encuentra al otro lado del charco. ¡Te echamos de menos! (Tras la visualización del vídeo no se admiten pucheros, gracias).

sábado, 20 de febrero de 2010

Lipdub en Fcom Navarra

Como antigua alumna de la Facultad de Comunicación me veo en la obligación de publicar el siguiente vídeo y su correspondiente making-of. ¡Enhorabuena!



miércoles, 17 de febrero de 2010

¡A la calle!

Si hay algo que me gusta de los mensajes comerciales es la infinidad de alternativas y posibilidades que hay al alcance de quienes los lanzan. Qué gran acierto el marketing de guerrilla, el street marketing, el marketing directo, el packaging o el marketing viral. Porque nos han abierto nuevas formas de comunicación, nuevos soportes, nuevas mirillas a través de las cuales mirar. Qué grandes esas acciones que te hacen pararte a pensar, que te dan ganas de fotografiar y contar en el ascensor. ¿Ha visto lo que había esta mañana en..? ¿A qué no sabes lo que me ha pasado mientras...? Es genial. Me alegro de que aún existan nuevos medios por descubrir. Porque no, no esta todo inventado. Aún hay algo con lo que innovar, ¡sí, gracias! ¿Se imaginan? Dentro de X años las calles plagadas de mensajes comerciales como los que les presento a continuación. ¿Quién iría al teatro, al cine... teniendo semejantes acciones y espectáculos en la calle? ¿Quién? Señor anunciante... ¿A qué espera? ¿Para qué permanecer encerrado en una caja, un revistero, un coche...? Un lavado de cara y... ¡láncese a la calle!










martes, 16 de febrero de 2010

La verdad... ¡duele!

Para los más sensibles advertimos que la siguiente columna fue tachada de soez por un profesor de la Universidad de Navarra. Sin embargo, entró en el "juego" contraargumentando que eran cada vez más las chicas que jugaban a las consolas. Por lo que deduzco que no llegó a comprender el trasfondo de la siguiente pieza. El problema no es jugar, sino el tiempo que le dedicas a jugar, la mentalidad y la importancia que puede llegar a cobrar una partida. Pero ya saben... la verdad, ¡duele!


Se suele decir que las chicas maduramos antes que los chicos, pero lo cierto es que dicha afirmación supera lo sobrenatural. No se trata de la mítica guerra de sexos, no, todo se reduce al Mario Kart o al Pro.

Ellos no nacen con un pan bajo el brazo. Nacen con una Play Station bajo un brazo y con la Wii bajo el otro. Los mandos atados a los pies y el joystick o el ordenador entre las piernas. Se crían desde pequeños con ello y cuando les llega la hora de madurar ya es tarde. El Pro o el Mario Kart forman parte de su cuerpo. Su vicio, su necesidad de primer grado: ¡para qué comer teniendo moneditas que te dan puntos! Auténticos mutantes de la mano de Nintendo, Sony o Windows.

El puñetero "síndrome de Peter Pan", les embarga, hechiza y arrastra. Ven un mando y se "empalman". Se trata de la marcha atrás: cuanto más creciditos, más infantiles. Hay aficiones comprensibles, pero esto supera lo maníaco-depresivo. Encorvados, los ojos rojos, fuera de las cuencas, las manos estáticas, los pulgares a la espera de la próxima salida, de la próxima partida. ¡El jorobado de Notre Dame se queda corto a su lado!

Eufóricos, gritan, se insultan. No pueden evitarlo. Serán las únicas veces a lo largo del día que les verás enfadados. Ludopatía de las consolas, la caja tonta de nuestro siglo, la generación del PC y el joystick. No intentes hablar con ellos mientras juegan, ya puedes estar desnuda que ni se darán cuenta. Para ellos nada es comparable con un balón, un coche, o lo peor de todo, un mando, un ratón. Puede sonar exagerado o anticuado, pero pregúntenle a una madre, seguro que el día del que peor recuerdo guarda es víspera de Nochebuena o Reyes.

Todo se reduce a una competición, sea corriendo o en coche. Para ver quién llega antes, quién es más macho o quién los tiene más grandes. Pero lo peor de todo es que se olvidan de la carrera más larga y más importante. Y para cuando se dan cuenta ya es tarde. Game over parpadeando en su pantallas y su única compañía: Mario Bros.

domingo, 14 de febrero de 2010

En un día llamado San Valentín


¡Qué asco!

Te han dejado y tienes el corazón roto. ¡Qué asco! Qué asco te da el amor, los besos y abrazos entre enamorados. Vas por la calle y no ves más que parejas, que se quieren. Y se miran a los ojos mientras ponen cara de tontos. Se abrazan, se besan y se vuelven a mirar a los ojos. Ojos brillantes. Y si te propones leer lo que dicen sus labios te percatarás de un empalagoso "te quiero". Y si te fijas un poco más leerás en sus labios: "yo más, no yo más, no yo más..." Y así hasta que dices: Adiós, me cambio de acera. Pero están en todas partes: sentados en un parque, despidiéndose en una parada de autobús, en las terrazas de los bares, en los portales y en la discoteca del sábado noche.

¡Qué asco! Cuando les ves te sientes sola. Y piensas que probablemente les darás pena. ¡Qué incomoda te sientes! Pero no pasa nada, no, ¡faltaría más! Tus amigas te llevarán al cine a ver una película de amor, de esas en las que una fea o desgraciada consigue a un chico guapo que la quiera. Sales del cine pensando que tarde o temprano eso mismo te pasará a ti. Ilusa. ¡Anda que no te queda tiempo sufriendo! Intentando olvidarte del anterior. Hasta que llegue un chico de esos que yo denomino "puente". El chico clavo. El chico que te ayudará a olvidarte del anterior, al que le romperás el corazón para vengarte del sexo masculino.

Entonces llegará un momento en que seguirás estando sola, pero contenta. Te acostumbrarás a estar sin pareja cuando menos te lo esperes. Y entonces no te interesarán los hombres. Incluso animarás a tus amigas a que sigan tu ejemplo y cuando no lo hagan también ellas te darán asco, o mejor dicho, pena. Autoengaño, creo yo. Pero es algo por lo que tarde o temprano todas pasamos. Y entonces ya no vemos tantas parejas por la calle y aunque lo hagamos no nos afecta. Lo hemos superado. Y cuando menos te lo esperas... ¡Pum! Otra vez. Un chico que te hace "tilín". Y de nuevo el tonteo, ¡cómo nos gusta eso! Pero tu insistirás en que no quieres nada, que eres libre. ¡Y un carajo! Como dice el refrán: "basta que te pongas debajo de una encina para que un pájaro te cague encima".

Y así una y otra vez. Hasta que por fin encuentres a ese príncipe azul con el que llevas soñando desde que jugabas con las barbies o a "papás y mamás". Cuando tengas un piso, un sueldo y hayas madurado lo suficiente como para poder soportar la cruda realidad: que los principes destiñen. ¿Y hasta entonces qué? Pues ajo y agua. Se repetirá este mismo ejemplo una y otra vez. Te darán asco las parejas, la situación y si te descuidas hasta tú misma.. Y así una y otra vez. Unas peor y otras mejor. ¡Qué asco! Pero qué bonito y qué feliz eres cuando lo tienes, entonces nada te da asco.

jueves, 11 de febrero de 2010

Pido para un Chanel

Una joven sufre un ataque de ansiedad ante una tienda de lujo: "Pido para un Chanel"

IZASKUN PÉREZ / Foto: JORGE PARÍS / Vídeo: YOLANDA DOMÍNGUEZ. 04.02.2010

14.15 horas. Calle Ortega y Gasset de Madrid. Una joven guapa y elegante se para en el escaparate de la tienda Chanel. Mira con deseo unos zapatos. De repente, se pone a llorar de impotencia. Quiere comprárselos, pero su marido le ha cortado el acceso a la tarjeta de crédito.

Se esconde tras unas gafas enormes, muerta de vergüenza: "¡Qué estoy haciendo!"

Enfundada en un vestido ajustado negro y unas botas de tacón, recorre la calle de arriba a abajo parando a los viandantes. Solloza; se le corre el rímel. Intenta convencerles de que le den una ayuda para los zapatos ("un euro, dos, tres... lo que tenga, señor"). La gente pasa de largo, sin apenas escuchar sus razones. Da un taconazo. Llora sin consuelo. "Por favor, señora, todas mis amigas tienen ese modelo, ¡Lo necesito!", le suplica a una mujer embutida en un abrigo de pieles. Un segundo después, se esconde tras unas gafas enormes, muerta de vergüenza: "¡Qué estoy haciendo! ¡Qué estoy haciendo!", murmura para sí misma.

Saca la barra de labios de su bolso Louis Vuitton y escribe en un cartón: "Pido para un Chanel".

"No está bien de la cabeza"

Una anciana, recién salida de la peluquería, acaba de pasar a su lado. Tampoco le ha dado limosna, pero se queda observando a lo lejos: "Pobrecilla", dice, "esa muchacha no está bien de la cabeza". "Pues a mí no me da ninguna pena", le replica una chica que lleva un rato mirando la escena. "¿No te has dado cuenta? Eso es una campaña de márketing", dice mientras sigue su camino.

La joven, desesperada por hacerse con los zapatos, sigue a lo suyo. Extiende su fular en el suelo y se arrodilla junto al cartel improvisado. Algunos viandantes sonríen, la mayoría mira para otro lado. Sólo una chica joven se acerca a preguntarle qué le pasa.

La joven, intentando convencer a un viandante para que le dé una lismona para comprar los zapatos.

"¡Egoístas! ¡Sois todos unos egoístas!", grita. "Sólo quiero un poco de dinero de uno y otro poco de otro", berrea.

El siguiente en pasar en un hombre de unos 50 años. Consigue retenerlo durante casi 10 minutos. Por un momento, parece que va a entrar en la tienda con ella y le va a comprar los zapatos, pero en realidad le está diciendo que no son un bien de primera necesidad y que, si no tiene dinero, él la invita a comer.

"Que se aguante"

"Pues si no se puede permitir un Chanel, que se aguante", le dice, con aire chulesco, una señora rechoncha a su acompañante. "Esto es una cámara oculta, seguro", comenta otra. "¿Pobre? ¿Dices que pobre? ¡Pero si está pidiendo para un Chanel!", increpa un ejecutivo con traje italiano, pelo engominado y maletín de piel. "Pues si mi marido me deja sin tarjeta, me corto las venas", dice totalmente en serio una mujer de cuarenta y pocos.

Un hombre trajeado camina sin levantar la vista del periódico. La joven le corta el paso y él da un bote, asustado. Hablan durante unos minutos. Al final, le extiende una tarjeta de visita. Es abogado. "Lo vas a necesitar", le dice, y continúa caminando. Otro pasea a un perro. La chica le para y empiezan a hablar. De repente, él le pone en la mano la correa del perro y echa a correr. La chica le persigue como una loca. Eso sí que no se lo esperaba... El dueño del animal aguarda a la vuelta de la esquina con una sonrisa de oreja a oreja: "He visto las cámaras". Es hora de parar el show. Ha durado media hora. Y en el bolsillo, la chica tiene un euro para unos zapatos de Chanel.

Adicción enfermiza a las compras

La joven de los zapatos es en realidad una actriz (Blanca Berdejo). Y la escena que ha montado en pleno barrio de Salamanca, una performance ideada por la artista Yolanda Domínguez. El objetivo, "meditar sobre una característica concreta de la mujer actual: la adicción enfermiza a las compras".

No es la primera acción que la artista realiza en Madrid. El pasado mes de octubre pegó en las paredes de la capital un cartel con un peculiar reclamo: "Chica con buena presencia se ofrece para lucir sonrisa y aguantar humillaciones".


Fuente: 20 Minutos.

jueves, 4 de febrero de 2010

Presuntos




Socorro. Así se llaman desde el momento en que caen al suelo. Se levantan temprano, dan de desayunar a sus hijos rehusando su mirada. Les miman, les dan el cariño que ellas no reciben y lloran. Durante el día unas trabajan en una oficina, otras en su propia casa. Salen a la calle con gafas. Ya puede llover que a ellas lo que les molesta no es el sol sino el dolor. Hacen sus recados para mantener un hogar que se tambalea, cuyos cimientos tiemblan todas las noches. Algunos las miran con sospecha, otros ni perciben lo que ocurre. La gente habla, o no. Hay quienes ven amor y quienes ven odio. Pero ellas sólo ven miedo, angustia, tristeza. Tras sus gafas oscuras se esconden, se ocultan.

Regresan a casa, despacio, con calma. Sus pies caminan por ellas. Comienzan a temblar. Una lágrima se derrama, se seca. El corazón se les dispara y el estómago se les encoge. Se acercan aterradas porque saben lo que les espera. Mantienen la esperanza, confían. Tiernas, débiles, vulnerables. Aguantan por sus hijos, por amor. Sueños rotos que se empeñan en reconstruir. Pero una vez derramada la sangre, cientos de pedacitos se esparcen por todas partes. La primera vez la toleran, disgustadas, pero confiando en que no volverá a ocurrir. Más una y otra vez se repite, unas de continuo y otras intermitentemente, aunque cada vez con más dureza, con más crudeza.

Presuntos. Así se llaman todos ellos desde el momento en que asestan el primer golpe. Se levantan cuando les da la gana. Dependiendo de la resaca, del trabajo, del grado de odio que corra por sus venas. Venas que se hinchan, que estallan. Sin miedo. Interesados. Cambian de humor y de actitud según lo que quieren. De su boca sólo se derraman insultos, mentiras. Insisten en que no lo volverán a hacer, pero no tardan en tirar por tierra sus palabras, palabras repletas de rabia. Nerviosos rompen en cólera y de los ojos de sus víctimas extraen lágrimas y de sus bocas llantos.

Pero llega el momento en que todo cambia, termina. El momento en que pasan de presuntos a ser culpables. Socorro tirada en el suelo y el dedo metido en la llaga, el cuchillo, el golpe que marco el final. Hijos que acabarán en un hogar de acogida o con familiares desconocidos. Se va el cariño entre los dedos de quien fallece en el suelo. Con todo lo que conlleva, con todo su amor. Cientos de gritos brotando de un montón de papeles archivados en la policía. Pero ya es tarde para escuchar porque el dolor se ha esfumado. Sólo quedan las brasas de los que en su día fue odio, violencia, terror. Y desprenden un olor desagradable, a chamusquina, a cobardía.

Patricia Martínez

Instantes por Patricia2m






Warhol por Patricia2m