jueves, 10 de diciembre de 2009

Dia Universal de los Derechos Humanos


Pobre no es sólo el que no come. Pobre es también el que no llora, el que no grita, el que no ama. Los hay pobres de espíritu. Los hay sin techo, sin manta, ni mano, ni ayuda. Los hay que no pueden hablar. Los hay que salen a la calle con miedo. Hay temor y dolor en los ojos de quienes se sienten acechados.

Esquinas solitarias donde el frío se aprovecha de tu cuerpo para encontrar refugio. Nubes permanentes sobre tu tejado esperando a que salgas sin paraguas ni abrigo. Pobres que intentan ocultarlo entre fajos de billetes. Bombas bajo los pies. Sin brazos, ni piernas, pero con lágrimas por doquier.



Puede que se encuentren a tu lado, mientras tomas café. En el metro, en el parque, en tu calle, en tu propia casa. Puede que te hablen, o no. Puede que los conozcas, puede que les llames por su nombre. Puede que hasta tú seas uno de ellos, por no ver más allá, por darles la espalda, por no recordarlos, ni abrazarlos.

Por pedir sin dar. Siempre esperando recibir. Por dejar que les cierren la boca, por permitir que les aten de pies y manos, por dejar que siembren el dolor en su vientre. La angustia. Por no gritar, por no intentar ni siquiera gritar. Por no esperar un mundo mejor, por no buscar un rincón de esperanza como el rastrojo que se habré hueco a duras penas bajo la grieta de tu casa. Por no querer más. Por preferir el suelo al cielo. Porque pobre no es el que menos come, sino el que menos quiere ver.

Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pincha aquí.

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